EL DÍA
La Plata - 9-2012
Padres que optan por pagar la educación de sus hijos
Así lo revelan datos oficiales, según los cuales entre 2004 y 2010 el 83% del crecimiento de la matrícula en el país fue motorizado por las escuelas privadas.
Los paros y las licencias docentes en los colegios públicos, dos claves del fenómeno
- “Yo soy un producto de la educación pública -
- dice con orgullo Mariela Crespi, psicóloga y mamá de dos nenes
- que van a un colegio privado de la Ciudad-.
Y te soy sincera: me duele en el alma que mis hijos no puedan tener la misma posibilidad que tuve yo. Porque es falso que uno puede elegir:
- con las licencias de los docentes y
- las huelgas que hay todos los meses,
- si decidiera mandar a los chicos a una escuela pública
- tendría que dejar de trabajar para poder atenderlos.
No hablo de calidad educativa. Hablo de una cuestión básica y práctica
- ¿Cuántos días de clase tienen en el sistema público?”
Llegó el cierre del año y, como ocurre siempre para esta época, los padres se organizan para anotar a sus hijos en los colegios.
Y si hasta hace unos años la disyuntiva de muchos era decidirse por un colegio privado o uno público, desde hace un tiempo, como le sucede a Mariela, el dilema parece ir perdiendo protagonismo ante
- el avance de la educación privada en la elección familiar.
Así, al menos, lo refleja un informe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa) -basado en datos del propio Ministerio de Educación-, según el cual
- entre el 2004 y 2010 el crecimiento de la matrícula en el país
- fue motorizado por las escuelas privadas en un 83%.
En dicho período de tiempo, detalla el trabajo,
- ingresaron al sistema educativo 451.482 alumnos “nuevos”.
- Los padres de 78.308 chicos optaron por un colegio estatal, al tiempo que
- los 373.174 restantes eligieron pagar la educación de sus hijos.
Resignados
Para los responsables del trabajo, los padres que deciden enviar a sus hijos a escuelas privadas se dividen en dos grandes grupos:
- los tradicionalistas y
- los frustrados con el sistema público.
La contradicción es que
- aquellos frustrados con las escuelas públicas tienen un buen concepto de estas,
- porque son donde ellos se formaron.
Sin embargo, con resignación, terminan mandando a sus hijos a las escuelas privadas
- para que tengan un ciclo lectivo “normal”, y no interrumpido por paros.
Razones
“Seguramente que la mayoría de los adultos que toman estas decisiones tienen alta estima y cariño por la educación estatal, ya que en ella se formaron -dicen los hacedores del informe-. Por eso, las decisiones que están tomando para sus hijos deberían ser interpretadas como un sentimiento de frustración e impotencia frente a la percepción de que las escuelas estatales están en decadencia”.
Algunos expertos lo atribuyen también hay un trasfondo socioeconómico. Familias que no mandan a sus hijos a la escuela pública, puede que hayan mejorado su poder adquisitivo, por lo que pueden hacer frente a las cuotas de los colegios privados.
La abogada Alejandra Torres, directora ejecutiva de Idesa y especialista en temas educativos, explica: “Cuando las familias eligen las escuelas lo hacen más por una percepción de que ciertas instituciones puedan brindar más calidad, pero no sobre datos objetivos. En Argentina no está demostrado que las escuelas privadas tengan mejor calidad educativa. Hay muchas escuelas privadas que no son mejores que las estatales y viceversa”.
Según la experta, los factores que decantan la balanza a favor de las instituciones privadas no tienen que ver con lo pedagógico, sino con lo estructural: “Las eligen intentando escapar de las clases perdidas por conflictos laborales, ausentismo docente, laxitud en las reglas de conducta y problemas de infraestructura. Es decir, cuestiones básicas de gestión”.
Lo que apuntan los especialistas y confirman los datos con rigurosidad estadística se traduce en las largas listas de espera que existen en muchas escuelas privadas de aquí y del resto del país, donde las familias deben inscribir hasta con tres años de anticipación a sus hijos, o mandarlos allí desde el jardín para asegurarse después tener una vacante en la primaria. En ese universo de aulas pagas y bancos que nunca parecen ser suficientes, los precios de las cuotas rondan entre los 600 y los 3 mil pesos
En la Región I del sistema privado bonaerense, que integra a La Plata, Berisso, Ensenada y Magdalena hay casi 450 servicios educativos que concentran a más de 80.000 alumnos.
De acuerdo con datos oficiales, la matrícula de las instituciones privadas creció un 40% en el decenio 1997-2007. En este lapso sólo se detuvo en los peores momentos de la crisis económica (2001-2002) y a partir de 2003 retomó el ritmo.
Incluso, los datos que se conocen en la cartera educativa revelan que la educación pública cede terreno frente a la privada aun en los hogares con menos ingresos. Así lo indica un estudio de la consultora SEL, que afirma que durante el período 2003-2010 casi dos tercios del crecimiento en la asistencia a las escuelas privadas se dio por transferencia de las instituciones estatales.
En ese período, la escolarización de la población de entre 4 y 24 años creció 1,4 puntos pero, más allá del fuerte incremento en la designación del presupuesto público asignado a la educación (en 2010 fue de $90.000 millones), la proporción de los que concurres a escuelas públicas bajó 2,3 puntos, mientras que en el sector privado se vio un incremento de 3,6 puntos.
Cuestion cultural
Según el estudio, que recolectó los números con base en los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares del Indec, estas cifras podrían relacionarse con el déficit aún no resuelto de la escuela pública, como la cantidad efectiva de horas de clase o la seguridad de los alumnos, entre otros factores.
Según Gustavo Iaies, director del Centro de Estudios en Políticas Públicas, el 37,5% de los chicos argentinos iniciaron su educación primaria en una escuela de gestión privada en el año 2011, mientras que en el año 2003, ese número era el 25,9%, según la Encuesta Permanente de Hogares. Sin embargo, entre los chicos de 16 y 17 años la tendencia fue levemente inversa, 27,31% asistían a escuelas de gestión privada en el año 2003 y el año pasado eran 25,23%.
“¿Qué cambió?”, se pregunta el experto mientras elabora una respuesta: “Antes, algunas familias migraban disconformes con la experiencia de sus hijos en las escuelas de gestión estatal, pero ahora toman la decisión sin haber vivido la experiencia. En ese sentido, es una opción de valores, prioridades, percepciones. Más allá de considerar evidencias objetivas, el imaginario social está transformando esa diferencia en una certeza. La situación se ha complejizado: antes se trataba de mejorar el funcionamiento de las escuelas para detener la migración; ahora será necesario reconstruir también la imagen y el valor cultural que la escuela pública parece haber perdido”.