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"Líneas y Entre Líneas"...

... los invita a disfrutar , con otra mirada y con sus opiniones personales, de los encuentros y desencuentros en los distintos roles que hoy nos tocan vivir en la sociedad.

En este espacio, "La Educación" será el centro en torno al cual giren los distintos temas. A veces delirantes, otras veces reales, mutando de una expresión dura a una actitud tierna.

Así serán las interesantes propuestas y sugerencias hacia un mismo objetivo : "Convivir en Sociedad"


sábado, 1 de agosto de 2015

Crisis moral del mundo

R.C.
En una entrevista ofrecida el pasado 19 de junio para el semanario italiano Tempi, Caffarra habla largo y tendido sobre la actual crisis moral del mundo occidental. Y, a raíz de sus declaraciones, no se puede decir que el cardenal italiano sea amigo de lo políticamente correcto. El arzobispo de Bolonia, en primer lugar, expresa sus dudas acerca de la voluntad de seguir existiendo de los habitantes del propio continente europeo dado que -señala- "no ha habido civilización que haya sobrevivido al ensalzamiento de la homosexualidad". Es más, Caffarra señala que si el pueblo judío y el cristiano ha sido capaces de perdurar durante más de dos milenios precisamente ha sido por su capacidad para "contestar la homosexualidad" mediante una legislación que protege a la familia.
Ante el panorama presente, el cardenal, en voz alta, se pregunta, ¿cómo es posible que en la mente del hombre se oscurezcan evidencias tan originarias? Su respuesta es contundente: "todo esto es una obra diabólica. Literalmente". A continuación, precisa: "Es el último desafío que el diablo lanza a Dios creador, diciéndole: «Yo te enseño cómo construyo una creación alternativa a la tuya y verás que los hombres dirán: se está mejor así. Tú les prometes libertad, yo les propongo el arbitrio. Tú les das amor, yo les ofrezco emociones. Tu quieres la justicia, yo la igualdad perfecta que anula toda diferencia»".
El cardenal explica a continuación qué entiende por "creación alternativa". Para ello, primero expresa su concepto de creación natural, sostenido –afirma- sobre dos pilares: la relación hombre-mujer (la pareja) y el trabajo humano. "Nosotros", señala Caffarra, "estamos hablando ahora de la primera columna, pero también la segunda se está destruyendo... Estamos, por consiguiente, frente a la intención diabólica de edificar una creación alternativa, desafiando a Dios con la intención de que el hombre acabe pensando que se está mejor en esta creación alternativa".
El arzobispo de Bolonia considera que la Iglesia católica se enfrenta a un proceso largo y que la comprometerá a un combate duro. "Estamos llamados a hacer ambas cosas: intervención de urgencia y lucha de larga duración, estrategia de urgencia y largo proceso educativo", plantea Caffarra.
"Pero, ¿quiénes serán los actores de una empresa para la que se necesitará tiempo y capacidad de sacrificio?", se pregunta acto seguido el cardenal. En su opinión, estos actores serán fundamentalmente dos: los obispos y los esposos cristianos. "Para mí, estos serán los que volverán a construir las evidencias originarias en el corazón de los hombres", concluye Caffarra.
Correspondencia con Sor Lucia
Se da la circunstancia de que el cardenal italiano, en otra reciente entrevista, concedida en marzo de 2015 a La Voce di Padre Pio, hizo referencia a la correspondencia que había mantenido con Sor Lucia, la vidente de Fátima de la que el pasado 13 de febrero empezó su proceso de beatificación. El purpurado tuvo el encargo de San Juan Pablo II de idear y fundar el Instituto Pontificio para los Estudios sobre el Matrimonio y la Familia, del que es hoy profesor emérito. "Al inicio de este trabajo", explica Caffarra, "escribí a sor Lucía de Fátima, a través del obispo, porque directamente no se podía hacer. Inexplicablemente, aunque no esperaba una respuesta, porque le pedía sólo oraciones, me llegó a los pocos días una larguísima carta autógrafa – ahora en los archivos del Instituto".
En esa carta, Sor Lucía le decía al cardenal lo siguiente: "No tenga miedo, porque quien trabaje por la santidad del matrimonio y de la familia será siempre combatido y odiado de todas formas, porque este es el punto decisivo". La monja de Fátima sostenía que la Virgen ya ha "aplastado" la cabeza a Satanás. "Se advertía", prosigue el purpurado, "también hablando con Juan Pablo II, que este era el nudo, porque se tocaba la columna que sostiene la Creación, la verdad sobre la relación entre el hombre y la mujer y entre las generaciones. Si se toca la columna central cae todo el edificio, y esto ahora lo vemos, porque estamos en este momento y lo sabemos".
- Lea a continuación la entrevista completa de Tempi traducida al español:
El ocaso de una civilización
Al inicio de su diálogo y en referencia al reconocimiento de las uniones y matrimonios entre personas del mismo sexo, como también a los derechos de adopción que se les otorga, Caffara reflexionó…
«Me han surgido distintos pensamientos a raíz de la moción votada en el Parlamento europeo. El primer pensamiento ha sido este: es el fin. Europa se está muriendo. Y tal vez ni siquiera tiene ganas de vivir, pues no ha habido civilización que haya sobrevivido al ensalzamiento de la homosexualidad. No digo al ejercicio de la homosexualidad. Digo al ensalzamiento de la homosexualidad. Hago un inciso: alguien podría observar que ninguna civilización ha ido tan allá como para afirmar el matrimonio entre personas del mismo sexo. En cambio, hay que recordar que el ensalzamiento es algo más que el matrimonio. En distintos pueblos la homosexualidad era un acto sagrado. De hecho, el adjetivo usado en el Levítico para juzgar el ensalzamiento de la homosexualidad a través del rito sagrado es «abominable». Tenía carácter sagrado en los templos y ritos paganos.»
«Tanto es así -prosigue el Cardenal- que las dos únicas realidades civiles, llamémoslas así, los dos únicos pueblos que han resistido muchos milenios - en este momento pienso sobre todo en el pueblo judío - han sido esos dos pueblos que han sido los únicos en contestar la homosexualidad: el pueblo judío y el cristianismo. ¿Dónde están los asirios? ¿Dónde los babilonios? Y el pueblo judío era una tribu, parecía una nulidad frente a otras realidades político-religiosas. Pero la reglamentación del ejercicio de la sexualidad como encontramos, por ejemplo, en el libro del Levítico, se convirtió en un factor importantísimo de civilización. Ese ha sido mi primer pensamiento. Es el fin.»
Satanás contra las evidencias
«Segundo pensamiento -advierte Caffara-, puramente de fe. Ante hechos de este tipo siempre me pregunto: pero ¿cómo es posible que en la mente del hombre se oscurezcan evidencias tan originarias, cómo es posible? Y he llegado a la siguiente respuesta: todo esto es una obra diabólica. Literalmente. Es el último desafío que el diablo lanza a Dios creador, diciéndole: «Yo te enseño cómo construyo una creación alternativa a la tuya y verás que los hombres dirán: se está mejor así. Tú les prometes libertad, yo les propongo el arbitrio. Tú les das amor, yo les ofrezco emociones. Tu quieres la justicia, yo la igualdad perfecta que anula toda diferencia».»
«Abro un paréntesis. ¿Por qué digo «creación alternativa»? Porque si nosotros volvemos, como Jesús nos pide, al Principio, al diseño originario, a cómo Dios ha pensado la creación, vemos que este gran edificio que es la creación se rige sobre dos columnas: la relación hombre-mujer (la pareja) y el trabajo humano. Nosotros estamos hablando ahora de la primera columna, pero también la segunda se está destruyendo… Estamos, por consiguiente, frente a la intención diabólica de edificar una creación alternativa, desafiando a Dios con la intención de que el hombre acabe pensando que se está mejor en esta creación alternativa.»
«¿Hasta cuándo Señor?»
Su tercer ámbito de reflexión lo inicia el cardenal Caffara con la pregunta: «¿Hasta cuándo Señor?». La respuesta que nos ofrece hace referencia al libro del Nuevo testamento, Apocalipsis…
«En este libro se narra que a los pies del altar celeste están los asesinados por la justicia, los mártires, que dicen continuamente «¿Hasta cuándo vas a estar (…) sin tomar venganza por nuestra sangre (…)?» (cfr. Ap 6, 9-10). Y me sale espontáneo decir: ¿Hasta cuándo Señor no defenderás tu creación? Y de nuevo la respuesta del Apocalipsis resuena dentro de mí: «se les dijo que esperasen todavía un poco, hasta que se completara el número de sus consiervos y hermanos que iban a ser muertos como ellos». ¡Qué gran misterio es la paciencia de Dios! Pienso en la herida de Su corazón, convertida en visible, histórica, cuando un soldado abrió el costado de Cristo. Porque de cada cosa y criatura creada la Biblia dice «y vio Dios que estaba bien». Por último, en el culmen de la creación, después de la creación del hombre y de la mujer, dice «y vio Dios que todo estaba muy bien». ¡La alegría del gran artista! Ahora esta gran obra de arte está totalmente desfigurada. Y Él es paciente y misericordioso. Y dice, a quien le pregunta «¿hasta cuándo?», que espere. «Hasta que el número de los elegidos no esté cumplido».
La fuerza del Redentor
Y he aquí mi último pensamiento. Un día, cuando era arzobispo de Ferrara, estaba en uno de los pueblos más alejados de la diócesis, en el delta del Po. Un lugar que parecía el fin de la Tierra, en medio de uno de esos tortuosos meandros que hace el gran río, que antes de llegar al mar va por donde quiere. Allí me reuní para una catequesis con un grupo de pescadores, gente que literalmente se pasa la mayor parte de su vida en el mar. Uno de ellos me planteó esta pregunta: «Imagínese el mundo como uno de esos contenedores cilíndricos en los que metemos los peces que acabamos de pescar; pues bien, el mundo es esta especie de barril y nosotros somos como peces que acaban de ser pescados. La pregunta es: el fondo de este barril, ¿cómo se llama? ¿Qué nombre tiene?».
Imagínese, un pescador que plantea la pregunta que está en el principio de cualquier filosofía: ¿cómo se llama el fondo de todas las cosas? Y entonces yo, asombrado por esta pregunta, le respondí: «El fondo no se llama azar; se llama gratuidad y ternura de Uno que nos abraza a todos». En estos días he vuelto a pensar en esa pregunta y en la respuesta que le di a ese anciano pescador y me pregunto: ¿toda esta intención de desfigurar y destruir la creación tiene tanta fuerza que al final vencerá? No. Yo pienso que hay una fuerza más poderosa que es el acto redentor de Cristo, Redemptor Hominis Christus, Cristo redentor de los hombres.»
La tarea de los pastores y de los esposos
«Pero hago otra reflexión, suscitada precisamente por los pensamientos de estos días. Pero yo, como pastor ¿cómo puedo ayudar a mi gente, a mi pueblo, a custodiar en la mente y en la conciencia moral la visión originaria? ¿Cómo puedo impedir el oscurecimiento de los corazones? Pienso en los jóvenes, en quién aún tiene el valor de casarse, en los niños. Y entonces pienso en lo que normalmente se hace en el mundo cuando hay que enfrentarse a una pandemia. Los organismos públicos responsables de la salud de los ciudadanos, ¿qué hacen? Actúan siempre según dos directrices. La primera es curar, en principio, a quién está enfermo e intentar salvarlo. La segunda, no menos importante e incluso decisiva, es intentar entender el porqué y cuáles son las causas de la pandemia para poder así elaborar una estrategia de victoria.»
«Ahora la pandemia está aquí. Y como pastor tengo la responsabilidad de sanar y de impedir que las personas enfermen. Pero al mismo tiempo tengo el importante deber de empezar un proceso, es decir, una acción de intervención que exigirá paciencia, compromiso, tiempo. Y la lucha será cada vez más ardua y esto es tan cierto que a veces les digo a mis sacerdotes: yo estoy seguro de que moriré en mi cama, pero no lo estoy de mi sucesor. Probablemente morirá en la cárcel. Por consiguiente, estamos hablando de un proceso largo y que nos verá comprometidos en un combate duro. En resumen, estamos llamados a hacer ambas cosas: intervención de urgencia y lucha de larga duración, estrategia de urgencia y largo proceso educativo.»
«Pero, ¿quiénes serán los actores de una empresa para la que se necesitará tiempo y capacidad de sacrificio? En mi opinión son fundamentalmente dos: los pastores de la Iglesia y, más concretamente, los obispos. Y los esposos cristianos. Para mí, estos serán los que volverán a construir las evidencias originarias en el corazón de los hombres.»
«Los pastores de la Iglesia porque existen para esto. Han recibido una consagración cuyo fin es este, la potencia de Cristo está en ellos. «Desde hace dos mil años el obispo constituye, en Europa, uno de los ganglios vitales, no sólo de la vida eterna, sino de la civilización» (G. De Luca). Y una civilización es también la humilde, magnífica vida cotidiana del pueblo generado por el Evangelio que el obispo predica. Y después los esposos. Porque el discurso racional viene después de la percepción de una belleza, de un bien que tú ves ante tus ojos, el matrimonio cristiano.»
«¿Y sobre la intervención de urgencia? Tengo que admitir que yo mismo tengo dificultades. Y esto porque no es raro que me falle el aliado, que es el corazón humano. Pienso en la situación entre los jóvenes. Vienen y me preguntan: «¿Por qué tenemos que comprometernos definitivamente, cuando ni siquiera estamos seguros de que nos seguiremos queriendo cuando llegue la noche?». Ahora bien, frente a esta pregunta yo sólo tengo una respuesta: recógete en ti mismo y piensa cuál ha sido tu experiencia cuando has dicho a una chica o, en el caso de una chica, a un chico «te amo, te amo realmente». Acaso dentro de ti, en tu corazón, has pensado: «¿Doy todo mí mismo a otra, pero sólo durante un cuarto de hora o como máximo hasta la noche»? Esto no está en la experiencia de un amor, que es don. Esto está en la experiencia de un préstamo, que es cálculo. Pero si consigues guiar a la persona hasta esta escucha interior (Agustín), la has salvado. Porque el corazón no engaña. La Iglesia ha enseñado siempre su gran tesis dogmática: el pecado no ha corrompido radicalmente al hombre. El hombre ha hecho desastres enormes, pero la imagen de Dios ha permanecido. Yo veo, hoy, que los jóvenes son cada vez menos capaces de este retorno a sí mismos. El mismo drama de Agustín cuando tenía su edad.»
«En el fondo, al final, ¿qué es lo que conmovió a Agustín? Ver a un obispo, Ambrosio, y ver a una comunidad que cantaba con el corazón más que con los labios la belleza de la creación, Deus creator omnium, el bellísimo himno de Ambrosio. Hoy esto es muy difícil con los jóvenes, pero en mi opinión es una intervención de urgencia. No hay otra. Si perdemos este aliado, que es el corazón humano – el corazón humano es aliado del Evangelio, porque el corazón humano ha sido creado en Cristo en correspondencia con Cristo –, decía que si perdemos este aliado no veo más caminos.»
«Quisiera añadir una cosa para terminar. A medida que mi vida avanzaba, más descubría la importancia que tienen en la vida del hombre, para tener una buena vida, las leyes civiles. He entendido lo que dice Heráclito: «Es necesario que el pueblo combata por la ley como por los muros de la ciudad». Más envejecía y más me daba cuenta de la importancia de la ley en la vida de un pueblo. Hoy parece que el Estado haya abdicado de su tarea legislativa, haya abdicado de su dignidad, reduciéndose a ser una cinta grabadora de los deseos de los individuos, cuyo resultado es la creación de una sociedad de egoísmos opuestos, o de frágiles convergencias de intereses contrarios. Tácito dice: «Corruptissima re publica, plurimae leges». Muchísimas son las leyes cuando el Estado es corrupto. Cuando el Estado es corrupto, las leyes se multiplican. Es la situación actual.»
«Es un círculo vicioso porque por una parte las leyes parecen reducirse, precisamente, a una cinta grabadora de deseos. Esto hace que lo social sea inevitabilmente conflictivo, una lucha por la supremacía del más prepotente sobre el más débil, es decir, la corrupción de la idea misma del bien común, de la cosa pública. Entonces se intenta resolverlo con leyes olvidando que no habrá nunca leyes tan perfectas que hagan que el ejercicio de las virtudes sea inútil. No las habrá nunca. En esto, en mi opinión, nosotros los pastores tenemos una gran responsabilidad por haber permitido la irrelevancia cultural de los católicos en la sociedad. La hemos permitido, a veces incluso la hemos justificado. ¿Cuándo jamás la Iglesia ha hecho esto? ¿Cuándo jamás los grandes pastores de la Iglesia han hecho esto?»
Defender a los niños
Después el cardenal es preguntado por su parecer sobre la convocatoria a una manifestación pro-familia en Roma para el 20 de junio (la interrogante se le planteó antes de que ocurriese la manifestación que reuniría sobre quinientas mil personas).         
«No tengo ninguna duda en decir que es una manifestación positiva porque, como le decía, no podemos callarnos. Ay de nosotros si el Señor nos reprendiera con las palabras del profeta: perros que no habéis ladrado. Lo sabemos, en los sistemas democráticos la deliberación política se basa en el sistema de la mayoría. Y me parece bien, porque las cabezas es mejor contarlas que cortarlas. Pero frente a estos hechos no hay mayoría que pueda hacerme callar. En caso contrario sería un perro que no ladra.»
«Me urge sobre todo, y he apreciado mucho, que esta jornada se haya planteado en defensa de los niños. El Papa Francisco ha dicho que los niños no pueden ser tratados como cobayas. Se hacen experimentos pseudo-pedagógicos con los niños. Pero, ¿qué derecho tenemos de hacer esto? La cosa más tremenda, el logos más severo dicho por Jesús tenía que ver con la defensa de los niños. Por consiguiente, en mi opinión, la iniciativa romana es algo que había que hacer obligatoriamente. El día después tal vez el Parlamento saque una ley que reconozca las uniones entre personas del mismo sexo. Que lo haga, pero debe saber que es algo profundamente injusto. Y esto tenemos que decírselo esa tarde en Roma. Cuando el Señor le dice al profeta Ezequiel: «Tú vuelve a llamar», parece que el profeta diga: «Sí, pero no me escuchan». Tú vuelve a llamar y será quien es por ti llamado de nuevo responsable, no tú, porque tú lo has vuelto a llamar. Pero si tú no lo volvieras a llamar, serías tú el responsable.»
«Si nosotros calláramos frente a algo así, nosotros seríamos corresponsables de esta grave injusticia hacia los niños, que han sido transformados de sujetos de derecho como cada persona humana, en objetos de deseo de las personas adultas. Hemos vuelto al paganismo, donde el niño no tenía ningún derecho. Era sólo un objeto «a disposición de». Por lo tanto, repito, en mi opinión es una iniciativa que hay que sostener, no se puede callar».
Traducción de Helena Faccia Serrano.

El rosario bajo la almohada...

¿Porqué debemos guardar el rosario bajo la almohada?
Guarda  un  Rosario,  aunque  sea de los pequeños,  debajo de la almohada.
Desde que tomé esa costumbre, se me solucionan los problemas más fácilmente, y es un buen método para los que tienen insomnio, verán que amanecen con el rosario en las manos y han tenido un buen descanso!
Las acciones con sentido cobran más fuerza cuando se sabe su origen.
Una hermosa historia ....
¿A que vos tampoco conocías la historia del rosario?
Yo siempre me preguntaba  ¿A quién se le habrá ocurrido repetir las Aves Marías tantas veces?  ¿Qué sentido tiene?, etc…etc.
Ahora se comprende y cada vez que lo recen, cada Ave María es una preciosa rosa para la Virgen.   Estoy seguro de que todos conocemos esta bella oración que es el Santo Rosario.
Una leyenda cuenta que un Hermano Lego (que no era sacerdote) de la Orden de los Dominicos, no sabía leer ni escribir, por lo que no podía leer los Salmos, como era la costumbre en los conventos de la época.  Entonces, cuando terminaba sus labores por la noche (él era el portero, el barrendero, el hortelano, etc...) se iba a la capilla del convento y se hincaba frente a la imagen de la Virgen María , y  recitaba 150 avemarías (el número de los salmos),  luego se retiraba a su celda a dormir.  Por la mañana,  de madrugada,  se levantaba antes que todos sus hermanos  y  se dirigía a la capilla para repetir su costumbre de saludar a la Virgen.
El Hermano Superior notaba que todos los días, cuando él llegaba a la capilla para celebrar las oraciones de la mañana con todos los monjes, había un exquisito olor a rosas recién cortadas y le dio curiosidad,  por lo que preguntó a todos quién se encargaba de adornar el altar de la Virgen tan bellamente, a lo que la respuesta fue que ninguno lo hacía, y los rosales del jardín no se notaban faltos de sus flores.
El Hermano lego enfermó de gravedad; los demás monjes notaron que el altar de la Virgen no tenía las rosas acostumbradas,  y dedujeron que era el Hermano quien ponía las rosas. ¿Pero cómo?   Nadie le había visto jamás salir del convento, ni tampoco sabían que comprara las bellas rosas. Una mañana les extrañó que él se había levantado, pero no lo hallaban por ninguna parte.  Al fin, se reunieron en la capilla, y cada monje que entraba se asombraba, pues el hermano lego estaba arrodillado frente a la imagen de la Virgen, recitando extasiado sus avemarías, y a cada una que dirigía a la Señora, una rosa  aparecía en los floreros.  Así al terminar sus 150 saludos, cayó muerto a los pies de la Virgen.
 
Con el correr de los años, Santo Domingo de Guzmán, (se dice que por revelación de la Santísima Virgen ) dividió las 150 avemarías en tres grupos de 50, y los asoció a la meditación de la Biblia: Los Misterios Gozosos, los Misterios Dolorosos y los Misterios Gloriosos, a los cuales el Beato Papa Juan Pablo II le añadió los Misterios
Luminosos.
 
CARGUEN SU ROSARIO TODOS LOS DIAS: 
- Cuando llevas tu Rosario,  es un dolor de cabeza para Satanás
- Cuando usas tu Rosario, Satanás colapsa
- Cuando él te ve rezando el Rosario, se desvanece.
- Vamos a Rezar el Rosario cada vez,  de manera de mantenerlo desvanecido.
- Tu sabías que cuando trates de re-enviar este mensaje, Satanás va a intentar desanimarte?

Qué les enseñan a niños en las escuelas ?

Postulados de Arturo Frondizi

Luego de leer estos postulados, de comparar los años que tienen de haber sido escritos, veo que el pueblo argentino, es el mismo, no ha evolucionado con el paso del tiempo. Tenemos lo merecido entonces.  Estos escritos son tan actuales que podrían aplicarse  hoy. O no?

 
20 postulados de Arturo Frondizi
 
A 50 años de asumir Frondizi el gobierno de la Nación, 20 citas tomadas textualmente del discurso inaugural del ex Presidente:
 
1. Gobernar sin enconos ni prejuicios. 
"Es necesario sellar definitivamente el reencuentro de los argentinos; eliminar los motivos de encono, los pretextos de revancha y los últimos vestigios de persecución. 
Debemos extirpar de raíz el odio. El pasado queda a nuestras espaldas. 
No nos volveremos a remover las culpas ni a deslindar responsabilidades"
 
2. No usar la Casa Rosada para hacer política de partido.
"Gobernaré para todos los argentinos. Abandono toda tarea partidista y declaro solemnemente que desde la Casa de Gobierno no se hará política de partido. Debemos terminar con el sectarismo y la intolerancia. 
El Poder Ejecutivo promoverá reuniones y consultas con los partidos políticos, con dirigentes del trabajo y la producción, con hombres de ciencia, técnicos y profesionales".
 

3. Terminar con el clientelismo.
"Quienes asumen hoy el gobierno, a todo lo largo del país, deben saber que fueron elegidos para desempeñar un servicio a la Nación; no para gozar de las ventajas del poder ni extenderlas a las personas de su relación familiar o política". NO UTILIZAR INFLUENCIAS PERSONALES PARA OBTENER CARGOS O VENTAJAS SIN COMPETIR POR LOS MISMOS.
 

4. Abstenerse de toda medida discrecional.
"Las atribuciones económicas del Ejecutivo no serán ejercitadas arbitrariamente. 
Los programas de acción y las medidas prácticas se elaborarán previa consulta con los sectores que puedan aportar un conocimiento directo de la realidad, al que no tiene siempre acceso el funcionario público".
 
5. Respetar celosamente la división de poderes.
"La Constitución regula sabiamente las funciones y atribuciones de cada poder, reservando el veredicto final al pueblo entero, que lo pronuncia a través del comicio limpio".
 
6. No olvidar que libertad y orden son cara y cruz de la misma moneda.
"Garantizaremos la más absoluta libertad y aseguraremos el orden, con total firmeza y energía. 
El derecho crea responsabilidades; cada uno debe sacrificar algo de sí para no interferir en el derecho ajeno".

7. Garantizar la seguridad jurídica.
"El progreso económico requiere un orden jurídico y una justicia independiente, que proteja a los ciudadanos contra los excesos del poder administrador. 
El quebrantamiento de la seguridad jurídica origina incertidumbre y promueve inestabilidad".

8 .Tener presente que, sin previsibilidad, no hay inversión.
"Los cambios de orientación oficial desalientan a las empresas, que no se atreven a trazar planes para el futuro si no es seguro que las condiciones tomadas como punto de partida se han de mantener en el plazo previsto. Si no hay previsión, tampoco hay inversiones; y sin ellas, declina el bienestar de la población".
 
9. Ofrecer estadísticas oficiales verdaderas e irrefutable.
     "El Poder Ejecutivo ofrecerá al país un balance e inventario completo de la situación económica. 
Queremos que el país sepa dónde está, para apreciar mejor la magnitud del esfuerzo que debe realizar".

10. Promover sistemas de capitalización y ahorro.
"La capacidad de ahorro local es todavía insuficiente para financiar el ritmo de progreso que el país necesita. 
En tales condiciones, es necesario recurrir al capital extranjero, aplicándolo a inversiones productivas. 
Sin embargo, el mayor aporte a la capitalización del país deberá provenir del esfuerzo y del ahorro nacional".
 
11. Fortalecer el mercado de capitales.
"El Estado adoptará todas las medidas que sean necesarias a fin de que el mercado de valores sea una importante fuente de recursos para la expansión de las empresas nacionales".
 

12. Asegurar el autoabastecimiento de energía.
"Alcanzaremos el autoabastecimiento energético, basado en la explotación de los yacimientos de petróleo y carbón, y en la utilización de la potencia hidroeléctrica. 
Esa riqueza potencial debe convertirse en una realidad al servicio del progreso y el bienestar".

13. No olvidar que el agro es factor de progreso técnico y social.
"La promoción de una pujante industria será hecha dentro del cuadro de integración económica que constituye la clave de nuestro desarrollo nacional. Ese desarrollo permitirá tecnificar y mecanizar las tareas rurales, diversificar la producción e incorporar a la vida del hombre de campo todas las ventajas de la civilización".

14. Permitir la libre competencia.
"El Estado tiene una función supletoria. Garantizaremos la libre competencia, y facilitaremos la función creadora de la iniciativa privada. 
El Estado no debe suplir la acción de los particulares donde éstos puedan desenvolverse eficazmente. 
El gobierno tiene los resortes para encauzar la acción privada en el sentido más favorable al bienestar general".
 
15. No más estatizaciones.
"No produciremos nuevas estatizaciones, puesto que los graves problemas económicos que afronta el país no se resolverán transfiriendo actividades del sector privado al sector público".

16. No más confiscaciones. 
"La práctica de la confiscación debe desaparecer de la vida política argentina. 
Las confiscaciones que se han hecho, bajo distintos pretextos y apariencias, han contribuido siempre a crear un clima de incertidumbre e inseguridad, incompatible con el concepto de país civilizado".

17. Promover el federalismo económico.
"Las nuevas industrias que se instalen tenderán, en su emplazamiento geográfico, al fomento de las economías regionales y a la creación de centros productivos en el interior del país, basados en el aprovechamiento de los recursos locales".
 
18. Combatir la inflación con productividad, no con controles.
"El forcejeo entre precios y salarios es consecuencia de la legítima resistencia de los distintos sectores de la población a aceptar un decrecimiento de su nivel de ingresos. 
Buscaremos el equilibrio en una economía de abundancia, en la que cada aumento de salarios signifique una conquista real y efectiva del trabajador en el goce de mayores bienes".

19. No redistribuir pobreza.
"Aumentaremos la producción y posibilitaremos su más equitativa distribución. Un aumento de la riqueza que no aproveche a toda la población, no es un bien socialmente apreciable. 
Una distribución de riqueza que desaliente el esfuerzo productivo concluye por empobrecer a todos".

20. Convocar a una epopeya económica y social.
"Nos aguarda una inmensa tarea. Tenemos que librar una lucha sin cuartel contra el atraso, el estancamiento, el desánimo y la desesperanza. Tenemos que extirpar hasta sus raíces la ignorancia, la miseria, la enfermedad y el miedo al futuro. Tenemos que aplicar toda nuestra fuerza y toda nuestra inteligencia para levantar al país y lanzarlo hacia adelante. Habrá que construir puentes, diques, caminos, oleoductos, usinas y fábricas sobre toda la República.
Habrá que volcar tractores, equipos electrógenos, talleres y máquinas agrícolas sobre todos los campos. Tendremos que multiplicar los camiones, los vagones y las locomotoras. Las alas argentinas surcarán todos los cielos y la bandera de la patria flameará sobre todo los mares como una mensajera del progreso.
Tendremos que movilizar todas nuestras energías y todos nuestros recursos. Nadie debe esperar que todo provenga del gobierno. El Poder Ejecutivo cumplirá su parte, prestando la ayuda que sea necesaria y estimulando la acción de las fuerzas creadoras, que residen únicamente en el seno del pueblo. Pero esta es una tarea común. Tenemos que vencer, porque esta lucha sin cuartel la hemos de librar en nombre de la justicia y de la libertad".
 
ARTURO FRONDIZI
 
  
CITA  DE  MARCO  TULIO  CICERÓN
"El presupuesto debe equilibrarse, el Tesoro debe ser reaprovisionado, la deuda pública debe ser disminuida, la arrogancia de los funcionarios públicos debe ser moderada y controlada, y la ayuda a otros países debe eliminarse para que Roma no vaya a la bancarrota. 
La gente debe aprender nuevamente a trabajar, en lugar de vivir a costa del Estado."
Año 55 a .C.
 

 
 
 

Consejos para un hijo...

Consejos de un padre a un hijo :
Jackson Brown, es un padre preocupado por la felicidad de su hijo que quiso escribir estos simples 'consejos', al momento que éste se iría a estudiar a la Universidad, lejos de su casa. Su hijo decidió fotocopiarlos y los distribuyó entre sus compañeros de estudio. Tuvieron tanto éxito, que una editorial le pidió autorización a Brown para editar un libro con ellos. Poco tiempo después, ampliado bajo el título 'Vivir Feliz', se convirtió en un Best Seller que lleva decenas de ediciones y Millones de ejemplares traducidos a varios idiomas.
Vivir Feliz :
Observa el amanecer por lo menos una vez al año.
Estrecha la mano con firmeza, y mira a la gente de frente a los ojos.
Ten un buen equipo de música.
Elige a un socio de la misma manera que elegirías a un compañero de tenis: busca que sea fuerte donde tú eres débil y viceversa.
Desconfía de los fanfarrones: nadie alardea de lo que le sobra.
Recuerda los cumpleaños de la gente que te importa.
Evita a las personas negativas; siempre tienen un problema para cada solución.
Maneja autos que no sean muy caros, pero date el gusto de tener una buena casa.
Nunca existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión.
No hagas comentarios sobre el peso de una persona, ni le digas a alguien que está perdiendo el pelo. Ya lo sabe.
Recuerda que se logra más de las personas por medio del estímulo que del reproche (dile al débil que es fuerte y lo verás hacer fuerza).
Anímate a presentarte a alguien que te cae bien simplemente con una sonrisa y diciendo: Mi nombre es fulano de tal; todavía no nos han presentado.
Nunca amenaces si no estás dispuesto a cumplir.
Muestra respeto extra por las personas que hacen el trabajo más pesado.
Has lo que sea correcto, sin importar lo que otros piensen.
Dale una mano a tu hijo cada vez que tengas la oportunidad. Llegará el momento en que ya no te dejará hacerlo.
Aprende a mirar a la gente desde sus sandalias y no desde las tuyas. Ubica tus pretensiones en el marco de tus posibilidades.
Recuerda el viejo proverbio: Sin deudas, sin peligro.
No hay nada más difícil que responder a las preguntas de los necios.
Aprende a compartir con los demás y descubre la alegría de ser útil a tu prójimo. (El que no vive para servir, no sirve para vivir).
Acude a tus compromisos a tiempo. La puntualidad es el respeto por el tiempo ajeno.
Confía en Dios, pero cierra tu auto con llave.
Recuerda que el gran amor y el gran desafío incluyen también 'el gran riesgo'.
Nunca confundas riqueza con éxito.
No pierdas nunca el sentido del humor y aprende a reírte de tus propios defectos.
No esperes que otro sepa lo que quieres si no lo dices
Aunque tengas una posición holgada, has que tus hijos paguen parte de sus estudios.
Has dos copias de las fotos que saques y envíalas a las personas que aparezcan en las fotos.
Trata a tus empleados con el mismo respeto con que tratas a tus clientes.
No olvides que el silencio es a veces la mejor respuesta.
No deseches una buena idea porque no te gusta de quien viene.
Nunca compres un colchón barato: nos pasamos la tercera parte nuestra vida encima de él.
No confundas confort con felicidad.
Nunca compres nada eléctrico en una feria artesanal.
Escucha el doble de lo que hablas (por eso Dios nos dio dos oídos y una sola boca).
Cuando necesites un consejo profesional, pídelo a profesionales y no a amigos.
Aprende a distinguir quiénes son tus amigos y quiénes son tus enemigos.
Nunca envidies: la envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento.
Recuerda que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres.
Si no quieres sentirte frustrado, no te pongas metas imposibles.
'La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo... simplemente disfruta al máximo de todo lo que Dios pone en su camino'

El gran desafío de Mauricio Macri

PARA REFLEXIONAR :

Cuando fui a abrir la puerta de mi casa, uno de los tipos me agarró por atrás mientras otro me golpeó en la cara con el puño. Me empujaron hacia una camioneta blanca que estaba estacionada con el motor en marcha y alguien al volante. El que me tenía agarrado me dijo “callate y bajá la cabeza”. Al rato estaba metido en un ataúd en la parte de atrás de una Volkswagen. Me ataron las manos y los pies con alambre y me pusieron una capucha negra. No sabía qué pasaba ni a dónde me llevaban. Con el traqueteo del camino me golpeaba contra los costados de la caja de madera. Escuchaba las voces de los dos tipos que iban sentados sobre la tapa del ataúd. Era como si estuvieran en una habitación contigua hablando con la puerta cerrada, los oía, pero no entendía qué decían. Me empezó a faltar el aire. No podía moverme y casi ni respirar. Tenía miedo.
“Algo en mi interior cambió para siempre”. Así empezó mi secuestro. No lo supe en ese momento, pero aquel sábado 24 de agosto de 1991, a la 1.15 de la madrugada, en la profunda oscuridad de ese cajón de muertos, algo en mi interior cambió para siempre. En total estuve secuestrado 14 días en el sótano de una casa en el barrio de San Cristóbal, exactamente en la avenida Garay 2882 (hace poco cuando inauguramos el Metrobus del sur pasé por la puerta y no pude dejar de mirarla).
En 1991 yo era solo un ingeniero, padre de tres hijos, que se ocupaba principalmente de su trabajo, su familia y de sí mismo. Esa es la verdad. No me faltaba nada, era exitoso, era muy joven (¡qué joven es uno a los 32 años y no se da cuenta!), y creía saber más o menos cómo iba a ser mi vida hasta retirarme. Cuando digo que algo cambió ese día, pienso que fue el final de una especie de certeza ingenua que tenía sobre el futuro, una seguridad injustificada sobre cómo iba a ser mi vida.
Cuando abrieron el ataúd y respiré profundo todo el aire que pude (nunca antes o después respiré con tanta desesperación) ya no estaba más seguro de nada, ni siquiera de si iba a seguir vivo ese día.
La mayor parte del tiempo la pasé en una caja de madera de un metro y medio por un metro y medio. Me hablaban y me bajaban la comida desde un agujero en el techo. Cada minuto podía ser mi último minuto. A veces me decían “a ver, ponete debajo del agujero que te vamos a pegar un tiro”. No se lo deseo a nadie.
Desde que fui liberado empecé a vivir de una manera muy distinta. Me sentía como aquellos que se sobreponen a una enfermedad terminal o se salvan en un accidente. Todo me parecía nuevo y frágil. No entendía quién era ni de qué se trataba todo. Encontré en la incertidumbre un poder que me impulsaba hacia adelante. Con el tiempo llegué a estar convencido de que la libertad que recuperé después de mi secuestro fue mucho mayor que la que tenía antes. Sin saber cómo, en ese extraño intercambio recibí más de lo que me sacaron por haber sido secuestrado. Quedé más libre que nunca para hacer cualquier cosa, hasta para pensar por primera vez que podría crear mi propio destino. | ●

La realidad es vulnerable

“Comienza por hacer lo que es necesario, y luego dedícate a hacer lo que es posible, y de repente estarás haciendo lo imposible”- Francisco de Asís -

Tres años después del secuestro mi vida había cambiado por completo. De repente estaba metido hasta el cuello en la aventura de competir para ser presidente de Boca Juniors. Había pasado de tener el sueño de querer ser algo a intentarlo. Tenía apenas 34 años. Era mi gran proyecto, quería llevar a Boca a ser el club que yo pensaba que merecía ser: el más ganador, el más moderno, el más respetado, un club integrado a la comunidad, preocupado por formar jugadores de fútbol pero también por desarrollar como personas a los chicos de La Candela que llegaban ahí esperando una oportunidad para sus vidas.
Finalmente, tuvieron que pasar dos años más todavía hasta diciembre de 1995 cuando ganamos las elecciones.
No voy a contar otra vez qué pasó después porque es público, pero tengo que decir que aquel Boca logró todo lo que se propuso, hasta ganar en Tokio y convertirse en el mejor equipo del mundo. Sin embargo, en lo más íntimo de mí, Boca hizo algo mucho más importante que darme triunfos, me educó para la vida con enseñanzas que aún hoy guían todos mis actos. No sé muy bien cómo explicarlo, pero aprendí que la realidad no es algo estático que no podemos modificar, ni un destino que nos viene del pasado como una herencia o una maldición. La realidad -al menos una parte muy grande de ella- es vulnerable a nuestra determinación. Si avanzamos decididos hacia lo que queremos la realidad responde, se modifica, se orienta, lo que parecía un caos se ordena, la desazón se transforma en entusiasmo, y al final, una sucesión de pequeños logros nos lleva al éxito. Boca me enseñó que nada es imposible.
Lo segundo que aprendí es tan importante como lo anterior: la clave de todo logro no está en el talento de brillantes individuos aislados, sino en los equipos.
¿De quién fue el éxito que Boca tuvo en esa época? ¿de Bianchi? ¿de Palermo? ¿de Riquelme? ¿del "Mellizo" Barros Schelotto? ¿O fue el éxito de la suma de esas personas talentosas concentradas en un mismo objetivo? Yo fui una parte más de ese equipo, mi rol -esto también lo aprendí- fue crear las condiciones para que esos talentos se desplegaran con todas sus posibilidades.
Lo que voy a decir puede parecer una contradicción, pero es tal cual como lo viví. Todos los que formábamos Boca pudimos ver cómo, cuanto más resignamos nuestras ambiciones individuales para trabajar en equipo, cuanto más modestos fuimos como sujetos pero más audaces como conjunto, más éxitos alcanzamos. Nadie que formó parte de aquel equipo obtuvo nunca una gloria deportiva mayor que cuando postergamos nuestra individualidad por aquel objetivo común. | ●

Las condiciones

“Cualquier cosa que estés destinado a hacer, no importa de qué se trate, debes hacerla ahora. Las condiciones serán siempre imposibles”- Doris Lessing -

Una señora me preguntó “Mauricio, ¿por qué querés ser presidente?” Es una pregunta que me formulo a mí mismo con frecuencia. Nadie se levanta a la mañana diciendo “quiero ser presidente”, y nadie quiere ser presidente por una sola razón. Pensé un momento y se me ocurrió responderle con una idea que pudiera expresar los deseos y la esperanza de mucha gente, de alguien que vive en la Quebrada de Humahuaca, o un obrero del petróleo en el sur, o una joven que estudia en la UBA, o una madre soltera, un jubilado en cualquier parte del país, un empresario que lucha por sostener su fábrica, o de un chico que puede llegar a ser todo, aunque todavía no sea nada. Mi respuesta fue algo así:
“No puedo hablar... no puedo hablar...”
“Quiero ser presidente porque estoy convencido de que puedo ayudar a que todos los argentinos tengan una vida más feliz”. Aspirar a una vida feliz es una meta formulada con simpleza, pero es una ambición muy poderosa para una nación. Si cada argentino tiene una vida feliz significa que alcanzamos todo lo demás, porque son muchos los objetivos previos para llegar a ese gran logro compartido. Significa conseguir cosas reales, no simbólicas. Significa que no existan más poblaciones abandonadas como ahora que no tienen ni luz, ni gas, ni agua, ni cloacas. Si todos tienen una vida feliz significa que pueden prosperar según sus capacidades y no por el lugar donde les tocó nacer. Significa que podemos crear juntos una sociedad pacífica. Que todos vivan en sus propias casas o que puedan tenerla con esfuerzo a lo largo de sus vidas. Significa que nadie tema perder la vida o la de su familia asesinado por un delincuente. Significa ser libres, porque las personas libres son dueñas de sus vidas en todo sentido y no hay felicidad posible, ni aún teniéndolo todo, si no se tiene libertad. Esa es mi gran meta, quiero ser presidente para alcanzar ese logro que parece tan pequeño pero en el que cabe el desarrollo completo de un país entero: quiero trabajar para que cada argentino pueda procurarse una vida feliz.
Abrazos.
En más de una ocasión me preguntaron con incredulidad si de verdad podía ganar las elecciones presidenciales de 2015, si en el país estaban dadas las condiciones para tener un presidente no peronista. Entonces vino a mi mente algo fundamental que aprendí gobernando la Ciudad de Buenos Aires en momentos muy difíciles: nunca están dadas las condiciones para hacer algo importante. Nunca. La confianza (hacer algo con fe, creer en algo sin tener pruebas) y la determinación, son las que crean las condiciones. Confianza y determinación son nuestra fuerza para ganar. Nosotros en la Ciudad probamos que tenemos la disciplina y la responsabilidad para gobernar. Estoy totalmente convencido de que podemos llevar el éxito que alcanzamos en Buenos Aires a todo el país.
Entonces, ¿puedo ganar las elecciones presidenciales?
La respuesta no está en mí. La respuesta es: si los argentinos creen que no estamos condenados a ser un país frustrado, postergado, deprimido, enfrentado entre hermanos, malignamente cíclico, y si en cambio creen que podemos ser un país vigoroso, productivo, inteligente y feliz; las condiciones estarán dadas de inmediato. Ganar las elecciones no es como a veces se cree un asunto de partidos, ni de aparatos, ni de punteros que manejen la calle, ni de acuerdos entre opuestos, ni de historia, no es un asunto de llenar actos con gente que llega en micros, ni de agitar banderas con cañas de bambú, ni de hablar a los gritos en contra de nadie. Es un asunto mucho más hondo, más individual, más íntimo, se trata de despertar la confianza en el corazón de las personas para que nos elijan con su voto silencioso. Las personas sumadas somos imparables.
El voto, ese poder inmenso que cabe en una mano, no necesita antecedentes para cambiarlo todo.
Sí, claro que puedo ser presidente si esa es la voluntad de los argentinos. | ●

La vida es cambio

“Ella es mi espejo, refleja lo que soy”

- Lisa / Gustavo Cerati -
Cuando nació Agustina yo tenía apenas 22 años. Cuando me divorcié, a los 32, tenía tres hijos: Agustina de nueve años, Gimena de cinco y Francisco de dos. Todo pasó muy temprano, sobre todo si lo comparo con las costumbres actuales, cuando la edad promedio de los hombres que se casan en Buenos Aires es de 32 años.
No puedo recordar exactamente en qué fecha fue, pero tengo guardadas imágenes mentales de aquel fin de semana en 1991 en el que estuve por primera vez solo con los tres. Ellos y yo, sin nadie más. Los fui a buscar temprano con todo planeado. Estaba nervioso, porque quería que las cosas parecieran naturales. Ese día lo pasé tratando de divertirlos. Jugamos, nos disfrazamos, cantamos, se hizo de noche, comimos, les conté cuentos, los acosté, los tapé, los besé. Quería que estuvieran tranquilos, que supieran que a pesar del divorcio las cosas no cambiarían, que yo seguiría siendo su papá para siempre. Supongo que todos los hombres divorciados del mundo quieren hacer lo mismo alguna vez, pero hay actos de los que sólo es posible entender su completa profundidad cuando los hacemos nosotros mismos.
“De repente los vi. A los tres.” 
Ese día, o por aquellos días, me pasó otra cosa que ahora quiero recordar. De repente los vi. A los tres. No sé si estábamos desayunando o jugando a algo, pero los vi claramente, los vi como no los había visto nunca hasta ese momento. Tres personas, tres historias, tres vidas. Seres independientes y distintos a mí que vivirían sus vidas mucho más allá de la mía, con sus propias pasiones, sus propios sueños, con destinos que podrían ser diferentes y hasta antagónicos a lo que yo podía imaginar para ellos en ese momento.
Últimamente me pasa lo mismo con Antonia. A veces me quedo mirándola mientras juega con Juliana en lo que es la escena más hermosa de mi vida, y mientras las miro me pregunto “¿Qué vida vivirás, Antonia?”
Es una emoción muy profunda que a veces sentimos los padres. Se mezclan la felicidad con algo de melancolía. Porque en esos momentos también me doy cuenta de que hay una Antonia que se aleja, que deja su lugar a una nueva Antonia, cada vez más grande, más radiante, más graciosa, más alegre, más inteligente... Pero para que esta nueva Antonia esté ahí, la otra, la Antonia más pequeña, tuvo que dejar su lugar para siempre. Y así seguirá sucediendo cada día.
La vida es cambio. Me lo enseñan con insistencia mis hijos mientras se convierten en hombres y mujeres, me lo enseña la piel de mis manos, me lo enseñan las estaciones... Aceptar el cambio, vivir sin intentar capturar a las cosas, ni a las personas, ni a los momentos, mirar siempre hacia adelante, avanzar con confianza, con esperanza, no temer… Ese es el desafío de la vida. | ●