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"Líneas y Entre Líneas"...

... los invita a disfrutar , con otra mirada y con sus opiniones personales, de los encuentros y desencuentros en los distintos roles que hoy nos tocan vivir en la sociedad.

En este espacio, "La Educación" será el centro en torno al cual giren los distintos temas. A veces delirantes, otras veces reales, mutando de una expresión dura a una actitud tierna.

Así serán las interesantes propuestas y sugerencias hacia un mismo objetivo : "Convivir en Sociedad"


viernes, 4 de septiembre de 2015

El silencio y sus consecuencias...

 El SILENCIO … INMINENTE PELIGRO PARA LA HUMANIDAD!

El autor de este mensaje es el Dr. Emanuel Tanay, nacido en 1928, judío sobreviviente del Holocausto, y conocido y muy respetado psiquiatra forense radicado en los Estados Unidos de América.

Un hombre, cuya familia pertenecía a la aristocracia alemana antes de la Segunda Guerra Mundial, fue propietario de una serie de grandes industrias y haciendas. Cuando se le preguntó ¿cuántos de los alemanes eran realmente nazis?, la respuesta que dio puede guiar nuestra actitud hacia el fanatismo.
"Muy pocas personas eran nazis en verdad" dijo, "pero muchos disfrutaban de la devolución del orgullo alemán, y muchos más estaban demasiado ocupados para preocuparse. Yo era uno de los que sólo pensaba que los nazis eran un montón de tontos.
Así, la mayoría simplemente se sentó a dejar que todo sucediera.
Luego, antes de que nos diéramos cuenta, los nazis eran dueños de nosotros, se había perdido el control y el fin del mundo había llegado. Mi familia perdió todo. Terminé en un campo de concentración y los Aliados destruyeron mis fábricas...

Se nos dice que la gran mayoría de los musulmanes sólo quieren vivir en paz. El hecho es que los fanáticos dominan el Islam, tanto en este momento como en la historia. Son los fanáticos los que marchan. Se trata de los fanáticos los que producen guerras. Se trata de los fanáticos los que sistemáticamente masacran cristianos o grupos tribales en África y se van adueñando gradualmente de todo el continente en una ola islámica. Estos fanáticos son los que ponen bombas, decapitan, asesinan. Son los fanáticos los que toman mezquita tras mezquita.

Se trata de los fanáticos los que celosamente difunden la lapidación y la horca de las víctimas de violación y los homosexuales. Se trata de los fanáticos los que enseñan a sus jóvenes a matar y a convertirse en terroristas suicidas. El hecho cuantificable y duro es que la mayoría pacífica, la "mayoría silenciosa" es intimidada e imperceptible.

La Rusia comunista estaba compuesta de los rusos, que sólo querían vivir en paz. Sin embargo, los comunistas rusos fueron responsables por el asesinato de cerca de 50 millones de personas. La mayoría pacífica era irrelevante.

La enorme población de China era también pacífica, pero los comunistas chinos lograron matar la asombrosa cifra de 70 millones de personas.

El individuo japonés medio antes de la Segunda Guerra Mundial no era un belicista sádico. Sin embargo, Japón asesinó y masacró, en su camino hacia el sur de Asia Oriental, en una orgía de muerte que incluyó el asesinato sistemático, a 12 millones de civiles chinos, la mayoría muertos por espada, pala y bayoneta.

Y, ¿quién puede olvidar Ruanda, que se derrumbó en una carnicería?... ¿Podría no ser dicho que la mayoría de los ruandeses eran amantes de la paz?

Las lecciones de la historia son con frecuencia increíblemente simples y contundentes. Sin embargo, a pesar de todos nuestros poderes de la razón, muchas veces perdemos el más básico y sencillo de los puntos:Los musulmanes amantes de la paz se han hecho irrelevantes por su silencio.
 Los musulmanes amantes de la paz se convertirán en nuestros enemigos si no se pronuncian, porque al igual que mi amigo de Alemania, se despertarán un día y encontrarán que los fanáticos los poseen, y el fin de su mundo habrá comenzado. Los alemanes, amantes de la paz, japoneses, chinos, rusos, ruandeses, serbios, afganos, iraquíes, palestinos, somalíes, nigerianos, argelinos, y muchos otros han muerto
a causa de que la mayoría pacífica no se pronunció hasta que fue demasiado tarde.
En cuanto a nosotros, que somos espectadores ante los eventos en desarrollo, debemos prestar atención al único grupo que cuenta: los fanáticos que amenazan nuestra forma de vida.
Por último, cualquiera que duda de que la cuestión sea grave y elimina este mensaje sin reenviarlo, está contribuyendo a la pasividad que permite a los problemas expandirse. Por lo tanto, entiéndete un poco a ti mismo y envía esto una y otra vez!
Esperemos que miles de personas, en todo el mundo, lean y piensen sobre él, antes de que sea demasiado tarde.


    Profesora Claude Benoit
    Facultad de Filología
    Departamento de Filología francesa
    Blasco Ibáñez 32
    46010 - Valencia - España
 

Reflexiones sobre la vida...

Muy bella, Angeles Caso, por dentro y por fuera. Una hermosura de texto: audaz, puro, transgresor, tierno....
* Necesito poco y lo poco que necesito, lo necesito poco.
 
Descripción:                                                            ANGELES                                                            CASO.jpg
 
Artículo publicado en La Vanguardia, escrito por la periodista Ángeles Caso
 
                                                
                                           
                                                          
Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.
 
Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias , sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.
 
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
 
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.
También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno.  Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada.Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase.  Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadíto de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada o todo.

Gobierno actual y temor argentino



Gabriela Pousa, argentina, Licenciada en Comunicación Social y Periodismo por la Universidad del Salvador (Buenos Aires) y Máster en Economía y Ciencias Políticas por la ESEADE. Es investigadora asociada a la Fundación Atlas , miembro del Centro Alexis de Tocqueville y del Foro Latinoamericano de Intelectuales. Actualmente asesora a entidades diplomáticas, grupos inversores y empresas en temas vinculados a política y economía. Es conferencista en diversos foros de Análisis Político y colabora como editorialista del diario La Nación de Buenos Aires. Es autora de “La opinión pública: nuevo factor de poder”. 

 
La desorientación más absoluta es hoy la característica intrínseca de la escena política. El grado de desconcierto es atípico. Todo cuanto acontece tiene ribetes desopilantes. Cada discurso de la Presidente es un unipersonal digno de ser llevado, en el verano, a la costa o a Carlos Paz.
 
Es sabido que hasta los funcionarios más aviesos, los que la aplauden denodadamente, encuentran dislocadas las palabras, las  ideas y el relato de los hechos. ¿Por qué entonces asienten y rinden pleitesía una y mil veces? Por la misma razón, por la cual la sociedad se mantiene en silencio, haciendo catarsis en redes sociales o refunfuñando dentro de cuatro paredes. Cinco letras nos unen irremediablemente: Miedo. 
Mientras unos se preguntan cómo salir ilesos del laberinto en que se metieron, aun siendo responsables de ello; los otros, es decir nosotros, nos interrogamos acerca de cómo y cuándo termina todo esto. Y posiblemente algo de responsabilidad nos quepa, aunque no lo aceptemos. En síntesis, podría decirse que, de un modo u otro, todos estamos siendo cómplices del gobierno. Sí, suena duro y feo. 
En este contexto, Cristina Kirchner avanzó y seguirá avanzando, gozando de los aplausos de unos y de los silencios del resto, aunque sólo le quede por avasallar las libertades individuales, tarea que ha comenzado de un tiempo a esta parte. ¿Por qué puede hacer esto? La respuesta es deleznable pero es más simple de lo que parece: el pueblo se lo permitió y se lo sigue permitiendo. 
En El Hombre Rebelde, Albert Camus sostenía que callarse es dejar creer que no se juzga ni se desea nada. La desesperación juzga y desea todo en general, pero nada en particular, y por ello deviene fácilmente en silencio. Lo furtivo y efímero del último blandir de las cacerolas ha demostrado con claridad esto.
El pueblo argentino es reflejo de sus gobernantes. No cree en nada, por lo tanto nada tiene sentido, no afirma valor alguno. Todo es posible pero nada tiene importancia. Hasta la maldad y la virtud son azar o capricho. La acción es reemplazada por el diletantismo, y así la vida se convierte en una espera.
En este ámbito, nada es verdadero ni falso, ni bueno ni malo. Y si acaso adjetivamos algo en el instante en que acontece, el adjetivo caerá por inercia en horas apenas. Un ejemplo: la confiscación de fondos de las AFJP causó estupor, pero ya pasó. La vida sigue como un mar sometido, indiferente a cualquier corriente. Si la apatía resta valor, no tiene sentido ser honesto, o no, basta con ser el más fuerte.
 
Esto sucede en la Argentina. Cristina tiene un gran andamiaje comunicacional, y una habilidad indiscutible para hallar artilugios que sumen a su intención: perpetuarse. Necesita como nunca a la sociedad apática, anestesiada, entretenida con nimiedades, debatiendo si Daniel Scioli hace bien en enfrentarla, o si Tinelli ganó audiencia en su franja horaria. De espera en espera -decía Epicuro- consumimos nuestra vida, y nos morimos todos en la costumbre, en la rutina.
Lo asombroso no es que el oficialismo siga manipulando al pueblo con ficciones y circos: Tecnópolis es ejemplo de ello. Lo viene haciendo hace 9 años. Lo asombroso es que, desde el momento en que la sociedad toma conciencia de que ese tipo de entretenimiento es una herramienta del poder, para mantener el status quo, y el gatopardismo, no haya un rechazo generalizado a consumirlo.
 
Cristina Kirchner puede no saber de economía pero sabe de manipulación, y ésta es la cicuta de los argentinos. Bebida a conciencia supone un estado más grave de lo que se piensa.
¿Por qué esta inclinación por gobiernos indignos? Es muy difícil aceptar algún grado de culpa en todo esto. El “yo no la voté” sirve como atenuante para redimirnos a nosotros mismos, pero no soluciona ni evita que vuelva a repetirse una elección, sin apatía frente a lo elegido.
 
A esta altura se preguntarán qué es lo que se puede hacer. Rebelarse. No tomando como rebelión el concepto vacuo de desorden, caos y disgregación, sino todo lo contrario: expresándose, perdiendo el miedo a diferenciarse, dejando de esconderse detrás de seudónimos o apodos que sirven de coraza pero no aportan ninguna savia.
Jugarse no es pararse frente al delincuente y decir “aquí estoy máteme”, pero tampoco es esconder la identidad por temor a una inspección impositiva. ¿No nos da un poco de vergüenza que así sea?
 


Si los argentinos manifestamos temor a la visita de la AFIP , dejemos entonces de quejarnos por quienes detentan el mando. Ellos han logrado su cometido. Ganaron.
Este análisis trae a colación una nota que escribí sobre por qué Cristina es la Presidente que Argentina debe tener hoy día. Y es que si acaso no es justo aducir que “cada pueblo tiene el gobierno que se merece”, hay sí que admitir que cada país está demostrando tener un presidente que es reflejo de su gente.
 
Ya no se elige a los mejores sino a los semejantes, aunque tengan rasgos más grotescos comparados con el grueso del pueblo. Hay coherencia en que Pepe Mujica conquistara Uruguay; Evo Morales a Bolivia; Lula y Dilma a Brasil; Bachelet a Chile, y Merkel a los alemanes. La hipótesis es polémica pero no parece ser incierta. ¿Qué sucede con Hugo Chávez?- se interrogó a José Mujica. Su respuesta fue contundente: “Para Venezuela está bien” Del mismo modo, si se interroga por Cristina Kirchner se podrá decir que, para esta Argentina, está bien. ¿Alguien se atreve a sostener lo contrario? ¿Y por qué? 
Narcisista, pagada de sí misma, ególatra, caprichosa, intolerante, no parece muy distinta al argentino promedio. Desde luego las generalizaciones son odiosas, pero es dable confesar que representa al conjunto social con una exactitud difícil de negar. ¿O no se embelesó la clase media con las cuotas para plasmas, mientras se desmantelaban las instituciones básicas? Y dentro de las clases bajas, ¿no hay muchos que prefieren el plan social a trabajar, y tener la netbook regalada? 
Una sociedad que se desgarra las vestiduras apenas 48 ó 72 horas por una seguidilla de crímenes aberrantes y cuando llega el fin de semana, no recuerda nada más; una sociedad que saca las cacerolas y sin que cambie un ápice, las guarda… En definitiva, una sociedad que prioriza el bolsillo antes que la vida, no dista considerablemente de parecerse a quién encarna el Ejecutivo Nacional. A engañarse a otra parte. El espejo delata. 
¿Qué podría hacer un Domingo Sarmiento en esta Argentina actual? Sarmiento existió cuando los argentinos preferían la civilización a la barbarie; y al progreso se llegaba de mano de la educación, no de un electrodoméstico. 
Nos igualamos fatalmente a la Presidente.  Ella incumple leyes, nosotros rompemos reglas. Ella no escucha al otro, nosotros tampoco. Pretender que cambie es como exigirle a un argentino que deje de ser ostentoso,individualista o pedante. Si nosotros echamos la culpa a otros del gobierno que tenemos, ¿por qué Cristina Fernández se haría cargo de su ineficiencia constante?
“No nos ahogamos por falta de oxígeno, sino por falta de capacidad en los pulmones” La cita es de Franz Kafka. Y a buen entendedor pocas palabras…” 
 

jueves, 20 de agosto de 2015

Homenaje al soldado Raúl Scheller, fallecido

 Raúl Scheller era un muchacho igual que tú. Con las mismas inquietudes que mueven a un joven soldado. Dedicó sus primeros años a capacitarse para defender a la Patria y llegar a ser un Oficial de la Armada competente. Lució con orgullo sus charreteras y su uniforme. "Subordinación y valor" fue siempre el Lema que inspiraba el cumplimiento de las órdenes que recibía. Así lo formaron y así lo sentía.

Llegó el año 1975 cuando "los convocaron".  El país agonizaba. Seguramente la historia ya la conoces ! Debieron actuar contra quienes llevaban el país al abismo. Esa fue la orden y así debieron actuar.

Tenía una hermosa familia, su mujer y cuatro hijos. Años después dos hijos más. En la soledad de su alma siempre estaban presentes. Pero la Patria lo había llamado y él sentía que el mejor ejemplo para ellos era cumplir con su deber.

Así lo formaron y así cumplió. Fue condecorado por su actuación. Pero los tiempos cambiaron. Los mismos que lo convocaron y lo formaron, fueron los que luego lo juzgaron y lo llevaron a la cárcel. ¡Cuánta ironía! ¡Cuánta falsedad!

¡No fue un asesino, no fue un delincuente! Fue un Soldado.

Fue un Soldado desde niño cuando ingresó en el Liceo Naval, pero eso ya a nadie le importa.

Cambiaron los tiempos, pero tú joven Soldado sigues ligado a él a través de la historia. Porque la historia es una sola y los hechos se resuelven acorde a los tiempos y circunstancias en que ocurren.

Hoy es un nuevo día ! Los argentinos aún tenemos la oportunidad de pararnos con decisión soberana , reconocer la verdad y pedir la unidad entre argentinos.

Hace muchos años que este Soldado luchó por la argentina y por los argentinos. ¡Murieron jóvenes de ambos lados!

Luchó por los argentinos y ellos mismos lo condenaron. La guerra siempre es cruel, pero más cruel es no reconocer la verdad.

No se te olvide joven Soldado : "El hombre se acuerda de Dios y del soldado ante el peligro y no antes. Cuando el peligro ha pasado, Dios es olvidado y el soldado despreciado"

                                Homenaje a un soldado fallecido, de Alicia Gerardin

viernes, 14 de agosto de 2015

La guerra cruel

La guerra cruel
Jean Pouget
"Has aceptado el oficio de las armas y tu sacerdocio es practicarlo lo mejor posible.
No has buscado ni querido esta guerra sucia, pero tu deber es ganarla por cualquier medio. 
Esta es una guerra cruel. Tu deber es simple: ganar o irte.
"Humanizar la paz me parece mas lógico que tratar de humanizar la guerra.
Hasta ahora la guerra ha sido una de las soluciones en la búsqueda de la Paz".
"¡Sí!, elegí el Ejército. ¡Sí!, visto uniforme.
Eso no me impide ser un hombre tan sensible como otro cualquiera.
No creo ser un sádico ni un enfermo y odio la guerra más que los que otros la odiaran jamás... a menos que un día se decidan a hacerla."
"Desde mi más tierna infancia se me llenó la cabeza con relatos de gloriosas epopeyas, en la escuela se me enseñó la grandeza de mi país a través de sus combates, sus caballeros, sus héroes. Inocentemente creí que mi país necesitaba de hombres como yo para mantener su integridad.
Aún lo creo y sin embargo; mi país me defrauda..."
"Rechazo toda forma de acusación concerniente a los procedimientos que me vi obligado a adoptar en el terreno.
No siento vergüenza y no buscaré justificarme. ¡No!
¿Pero por quien nos toman?
¿Y dónde va el Ejército si aceptamos ser tratados como delincuentes comunes?.
Hay que gritar en la cara de la opinión pública lo que somos, lo que se nos obligó a hacer y porqué aceptamos hacerlo.
Si no, a breve plazo el solo hecho de preparar el ingreso a un Instituto Militar, radiará a los jóvenes del seno de la sociedad.
La opinión pública desconocerá totalmente nuestra vocación, nos avergonzaremos del uniforme que vestimos.
El hecho de que un hombre elija ser soldado,dejará entrever que descubrió en sí mismo una naturaleza de asesino, desádico... ¡No!, la injusticia es demasiado grande..."
"...Si dejamos, sin reaccionar, que nos vomiten encima, asimilaremos al Ejército entero con el rol del verdugo..."
"En la guerra, decidir es siempre elegir la muerte para alguien, a veces, para uno mismo...
Soy un Oficial francés como ustedes y, como tal, me atengo a las leyes escritas y a tradiciones de honor...
Hice la guerra como un soldado.
Soy un profesional, no un mercenario, elegí la disciplina porque limita la violencia.
Respeté el código de honor de los Oficiales, un código que aprendí en mi hogar, en la escuela y en el Ejército..."
"Si estamos acusados de ser criminales de guerra que cometieron atrocidades es porque fuimos vencidos.
Nadie pide cuentas a los vencedores ¡Jamás!.
Lo primero es ser el vencedor.
Ese es el principio moral de la guerra.
La única justificación para ella y sus horrores... ¡Es la victoria!..."
"Nosotros, los combatientes, no tenemos los medios para saber si la causa es justa o no... servimos a nuestro país y la Patria siempre es buena..."
"La victoria no le pertenece al soldado, tampoco la derrota. Ambas son el resultado de la política de la Nación."

Falleció un Prisionero de Guerra de Argentina


miércoles, 12 de agosto de 2015

Falleció otro Preso Político de Argentina...



Dos y dos.
Dos tarjetas de amigos que se fueron. Y dos tarjetas de amigos que aún están. Aunque en realidad, estar… están todos.
En cualquier momento, una tarjeta de papel barato con foto carnet y plastificado berreta, es apenas eso. Pero en las muy malas… una tarjeta de papel barato, foto carnet y plastificado berreta con un cartel que dice Visita y otro que aclara Amigo… significa muchas muchas cosas.
Significa haber pensado en el otro. Significa haberle dedicado tiempo al otro. Significa haberse sacrificado por el otro. Significa… estar con el otro.
En las buenas casi todos. En las malas muy pocos.
Esa es la ley de la traición en la que yo no creo.
Como antes Julio… ahora Raúl. “Don Scheller” le decía yo desde mi más sincera y respetuosa civilidad. Como antes Julio, ahora se fue Don Scheller, Marino, y se fue peleando hasta el último aliento. Contra la enfermedad y contra un Régimen que lo sentenció a muerte. El lunes al mediodía me asomé tras la puerta de la terapia intensiva pero no me animé a entrar. Tantos años y tantas muertes aún no me han curtido de espanto.


Recé desde la puerta. Adentro, dos médicos lo atendían detrás de un biombo.
Se fue Don Scheller. Marino, un caballero del que nunca escuché un mal modo, el que nunca perdió la compostura ni su don de gente, aún estando en una situación tan vulnerable de encierro, de dolor… y sufrimiento.
Un abandono de parte del estado, una indiferencia social inexplicable, y un encono de parte de la justicia que lo persiguió hasta la muerte, me hicieron descreer para siempre de nuestra República, de la democracia y sus poderes. Nadie me lo contó. Yo lo viví.
Don Scheller fue uno de los miles de Presos Políticos que tuvo y que tiene mi Argentina. A don Shceller lo persiguieron con especial ahínco durante una década. Don Scheller andaba de cárcel en cárcel, de hospital en hospital, a los tumbos con su salud, abandonado a su suerte.

Aún recuerdo el día en que me enteré que lo habían trasladado desde el Penal en el que estaba detenido hacia un hospital de Buenos Aires. Llegué muy temprano un día de fin de semana. Abrí la puerta y sus huesos casi sin carne sonrieron agradecidos. “Hola Horacio… mirá cómo estoy”, me dice mostrándome su esqueleto. Era verano, y Scheller llegó deshidratado al Hospital Fernández después de un tortuoso deambular por hospitales del conurbano, en una camioneta del Servicio Penitenciario que ni siquiera tenía un asiento decente. Alguien le sacó una foto en pantalón corto, pensando lo peor. Pero lo peor aún no llegaba.
Con encono incomprensible, el Régimen Kirchnerista se ensañó con él, y solo lo liberó cuando ese Estado soberbio y despiadado supo que su salud era irreversible.
Don Scheller sin embargo nunca perdió sus buenos modos, ni su don de gente, nunca se olvidó de un “gracias” o un “por favor”.
Ni el Régimen ni los dolores profundos lo doblegaron. Esa ha sido su victoria.
Protagonista de los violentos años 70, cuando la Patria asaltada por el terrorismo pasó lista, Don Scheller dijo Presente para defenderla!! Mientras la mayoría gritó miedo.
Pasaron los años, y los terroristas de los 70 volvieron por la venganza. Raúl Scheller sufrió estoico la persecución y el encierro por aquello… mientras casi todos gritaron indiferencia.
Tuve el honor que Don Scheller me aceptara en su mesa de encierro, compartir café y charlas, y que me despidiera tras cada visita con un “adiós amigo, gracias por la visita”. Tengo la tranquilidad de no haber abandonado nunca la lucha para verlo libre. Y aunque en esto de la libertad nos ganó el destino, ambos sabemos que no nos doblegaron.

CAPITÁN DE NAVÍO RAUL SCHELLER, hasta siempre Soldado, descanse en paz… un abrazo enorme y gracias por todo.

Horacio R. Palma

lunes, 10 de agosto de 2015

Lanata a la presidenta...

Carta abierta de Lanata a la presidenta:

"He escuchado con desagrado, en su trigésima cadena nacional que viola la veda electoral, que Usted comparó nuestra nota del pasado domingo con el trabajo de los grupo de tareas de la dictadura. Sinceramente la comparación me parece ofensiva e injusta y viniendo de Usted, mucho más.

No sé cuál es su estatura moral para hablar de los años de plomo de la Argentina, años en los que Ud. y su esposo se enriquecían ejecutando propiedades gracias a la tristemente célebre 1050. En esos años, señora, yo fui mozo de bar -había comenzado antes el periodismo, a los 14 años, algo que podría servirle como ejemplo a su hijo- y desde que volví al periodismo ayudé en todo lo que pude a los organismos de derechos humanos.

Le recuerdo, señora, que el diario que Ud. prostituyó y yo fundé fue el primero y el único en publicar solicitadas gratis, casi diarias, de los familiares de los desaparecidos y que encabezamos las campañas internacionales por el regreso al país de Juan Gelman y Miguel Bonasso, entre otros.

Ud. y su difunto esposo, señora, no se animaron, siquiera, a presentar un hábeas corpus en aquellos años, como recordó el fiscal Strassera días antes de su muerte a Magdalena Ruiz Guiñazú durante una entrevista.

Ustedes, señora, descubrieron el negocio de los derechos humanos mucho después, y dejaron el terreno devastado: prostituyeron a las Madres, dividieron a los familiares, los compraron con algunos cargos así como Menem, años antes, los había dividido con las indemnizaciones. Nunca formé parte de ningún grupo de tareas y sobre mi conciencia no pesa ninguna muerte. En su caso, señora, debe todavía darle respuestas al pueblo sobre varias.

Sé que es en vano pedirle que se disculpe por la ofensa.

Con el respeto al que me obliga su investidura pero con ningún respeto personal la saluda

Jorge Lanata, periodista
Cacerolazo digital IMPORTANTE 

AHORA ES EL MOMENTO de exigirles a nuestros políticos que estén a la altura de las circunstancias y se unan para acabar con ESTO, y evitar LO QUE SE VIENE.