BIENVENIDOS A MI BLOG !!!

"Líneas y Entre Líneas"...

... los invita a disfrutar , con otra mirada y con sus opiniones personales, de los encuentros y desencuentros en los distintos roles que hoy nos tocan vivir en la sociedad.

En este espacio, "La Educación" será el centro en torno al cual giren los distintos temas. A veces delirantes, otras veces reales, mutando de una expresión dura a una actitud tierna.

Así serán las interesantes propuestas y sugerencias hacia un mismo objetivo : "Convivir en Sociedad"


domingo, 21 de septiembre de 2014

Los buenos modales

¿Por qué se perdieron los buenos modales?


Es una pregunta que se hacen muchos nostálgicos de otras épocas; ¿en dónde quedó el respeto?; expertos analizan la pérdida de las formas en la sociedad.
 
Por | LA NACION

 
Pícaros que buscan la forma de colarse en todas partes; encuentros siempre interrumpidos por celulares y computadoras; asientos que jamás son cedidos a ancianos y embarazadas; y palabras de agradecimiento nunca pronunciadas son algunas de las acciones cotidianas de millones de argentinos que hace que muchos se pregunten: ¿En dónde quedaron el respeto y los buenos modales?

Según José Eduardo Abadi, médico psiquiatra, psicoanalista y escritor, los buenos modales pueden haberse perdido por varios factores. "Por un lado la gente vive apurada, estresada, y esto hace que no pueda detenerse a pensar en el otro. Por otra parte, los argentinos nos sentimos inseguros todo el tiempo, eso genera una fantasía persecutoria que deriva en un comportamiento antipático y defensivo".
 
Para Sergio Sinay , escritor, periodista y especialista en vínculos humanos, lo que sucede es que se han olvidado los contratos sociales: "Hoy muchos piensan que se puede sobrevivir sin el otro y, a partir de allí, se pierden los buenos modales porque para que ellos puedan ser implementados se necesita comprender que el de al lado es esencial para nuestras vidas; como dijo alguna vez el filósofo lituano Emanuel Levinas, 'Primero usted, por favor'".
El especialista afirma que esta situación se viene dando, de manera gradual, desde la década de los 90. "A partir de una economía salvaje, consumista, y del auge de la tecnología; cuando comenzó a pensarse que los seres humamos podíamos vivir recluidos, rodeados de aparatos, e incluso reemplazados por ellos".
Edith Cortelezzi, experta en ceremonial y protocolo, autora del libro Buenos modales, buenos negocios , asegura que la falta de modales se nota a partir de las últimas tres generaciones, cuando la mujer dejó el hogar para comenzar a trabajar. "Desde entonces, los chicos quedaron 'huérfanos' de aquella capacitación esencial que recibían en su casa y luego, al llegar a la escuela, tampoco eran instruidos sobre el tema". En sintonía, la famosa Eugenia de Chikoff, también especialista en protocolo y ceremonial, expresa que lo que sucede se debe a que "la familia ya no es lo que era antes, donde la madre educaba y el hombre la apoyaba".

Lo que más molesta a los argentinos

 

Entre las cosas que más molestan a los argentinos se destacan el desinterés por el prójimo, la apatía, la falta de cordialidad tanto en la vía pública como en lugares privados, las interrupciones continuas de celulares y diversos aparatos tecnológicos que no permiten una conversación fluida.
 
"Lo que más me fastidia es que la gente no pida 'por favor' y que no agradezca cuando recibe algo", dice Juan José Mac Mahon, abogado, de 45 años.

Para Joaquín Pedroso, director de cine, de 24, "no hay nada peor que cederle el paso a alguien o abrirle la puerta y que encima de no agradecer mire para abajo y siga de largo".
 
"Detesto a la gente que arroja escupitajos en la calle, especialmente a los que lo hacen a centímetros de uno, también a los que tiran desechos por la ventanilla del tren o el colectivo como si la calle fuera un gran tacho de basura", se queja Malena Ibarra, escenógrafa, de 24 años.
 Pablo Castelli, contador, de 32, cuenta que en más de una oportunidad se ha encontrado con gente que no respeta las filas para ser atendido.

Especialistas afirman que lo que sucede se debe a que "la familia ya no es lo que era antes, donde la madre educaba y el hombre la apoyaba".
 
Otros manifiestan que el temor a ser víctimas de un delito en medio de la vía pública hace que los peatones se muestren indiferentes o se nieguen a responder ante una consulta y así se pierda la cortesía que existía tiempo atrás. "Muchas veces me acerco a preguntar por una calle o por una dirección y no obtengo respuesta. Es algo que sucede cada vez más a menudo porque la gente tiene miedo de que uno les vaya a robar o hacer algo. Lo que pasa habitualmente es que se sobresaltan y luego comienzan a caminar rápido como queriendo escapar", dice Federico Quintela, estudiante de economía empresarial, de 21 años.

La inseguridad provoca, cada día más, que los individuos de la sociedad se vuelvan desconfiados, se sientan perseguidos, y que muchas acciones que antes parecían normales se vayan convirtiendo en excepcionales dejando atrás la cortesía y las buenas formas.

Dylan Herina, de 13, manda mensajes de texto, con sus padres Beth y Peter de fondo. Las nuevas tecnologías plantearon desafíos a las normas de convivencia familiar.

Herramientas tecnológicas, grandes enemigas

 

En el último tiempo, con los importantes avances tecnológicos, los celulares y las computadoras se han incorporado a la vida diaria y, según manifiestan algunos especialistas, la mala utilización de ellos también ha influido en esta degradación.
"El problema radica en la utilización de las herramientas tecnológicas. Hoy los instrumentos no están al servicio de las personas, como debería ser, sino a la inversa. Los seres humanos se despersonalizan y pierden los modales al olvidarse de que el otro existe y de que espera ser respetado", explica Sinay. También asegura que, en más de una oportunidad, ha visto cómo los integrantes de una familia cenan mientras se la pasan mandando mensajes en el celular, tratando de esconderlos en su regazo, y parejas en la que uno espera aburrido a que el otro termine de hablar.
Chikoff dice estar "en contra de los celulares y de las personas que caminan por la calle hablando por teléfono mandándose la parte como si tuvieran más poder que el resto, cuando lo único que tienen es mala educación". Para ella en el camino "hay que disfrutar de los árboles, del aroma de las flores, del cantar de los pájaros, del paisaje, y los celulares destruyen la intimidad, la paz y la tranquilidad".
Los expertos coinciden en que la buena educación se basa en conocer las reglas, respetar los límites y el espacio del otro.
Para Abadi uno de los problemas principales es que "la sociedad argentina está alejada de la ternura ya que los lazos entre los individuos de la comunidad son frágiles; no hay normas ni límites, y el otro es visto como un potencial enemigo, un peligro, y no como un aliado".
 
"Pareciera que la preocupación por el prójimo ha disminuido, hoy cada uno atiende su juego. A esto se agrega un creciente desprecio por las normas establecidas, justificando cualquier violación de las mismas bajo la premisa de que 'todos lo hacen y no pasa nada'", dice José María Condomí Alcorta, licenciado en organización de empresas, de 61 años, que padece a diario la indiferencia.

Los taxistas platenses tomaron en 2004 clases de urbanidad para aprender a tratar mejor a sus pasajeros.. Foto: LA NACION
Cortelezzi está convencida de que la falta de modales se debe al desconocimiento y explica que ellos no se perdieron sino que cambiaron y se actualizaron. "Antes uno aprendía cómo escribir una carta y mandarla por correo, ahora qué hacer con un mail o un mensaje de texto".

"Los buenos modales son un pilar esencial tanto para andar por la calle u obtener un trabajo como para relacionarse en un lugar de esparcimiento. Las personas bien educadas, sin duda, marcan la diferencia", dice Cortelezzi.
 
Sinay asegura que los buenos modales pueden ser recuperados, pero para que ello suceda se necesita de un trabajo conciente. "Es fundamental comprender que el otro es imprescindible para vivir mejor. Debemos comenzar con pequeños acuerdos desde el núcleo más íntimo, implementándolos en situaciones cotidianas, para que éstos luego puedan expandirse -y añade-. Esperar que la sociedad cambie es en vano si no empezamos por nosotros mismos"..

lunes, 15 de septiembre de 2014

Nuevas dependencias, nuevos desafíos

por Lic. Ana C. Benveniste

La vida de una persona va de un estado de dependencia absoluta de los cuidados maternos hacia la independencia. Un bebé no puede sobrevivir sin alguien que procure atención a todas sus necesidades (alimentación, abrigo, higiene, afecto…) La maduración y un complejo proceso de desarrollo, llevarán al logro progresivo de auton...omía. Esto no sucede de un modo lineal y parejo en todas las áreas pero, en la vida adulta, suponemos una independencia al menos relativa.
 
Hay circunstancias que por un tiempo más o menos prolongado nos vuelven a poner en situación de dependencia. Por motivos de salud, económicos, u otros, necesitaremos de alguien o algo sin lo cual no podremos realizar determinadas acciones. Necesidad de anteojos, por ejemplo: Puedo enojarme, odiarlos, resistirme, pero tarde o temprano, estoy forzada a aceptar que veo menos, decidir estrategias para tenerlos a mano o pensar en alguna solución alternativa.
 
Las primeras reacciones que pueden aparecer ante situaciones de nuevas dependencias son fastidio, negativa a aceptar la necesidad de ayuda, crítica a la forma de intervenir de cualquiera que no haga las cosas como las hacíamos nosotros, o por el contrario, sometimiento, aceptación silenciosa de todo lo que haga ese otro del cual dependemos por miedo al abandono o “represalias”, por “no querer molestar”…
 
En principio es importante respetar un tiempo de adaptación. Estas situaciones generan dolor por la pérdida de la capacidad perdida, ira, temor, inquietud y otros sentimientos. Quizá nos ayude poder darnos cuenta de lo que nos produce y expresarlos. Frases como: “Todavía no me acostumbro a…” “me da pudor…“ “tengo miedo…” “no entiendo” …permiten enterar al otro de nuestro estado y no interpretar nuestro rechazo o incomodidad como no aceptación de su persona sino de esta nueva situación. A su vez, da lugar a algún tipo de modificación en las respuestas.
 
Por otro lado, el asistente también requiere disposición y un sinceramiento de qué es lo que está en condiciones de aportar. Esto ya sea en una relación personal, laboral, o profesional. Ayudar en algún aspecto de la vida de una persona no implica apropiarse de su vida ni tampoco convertirse en su esclavo. Implica conectar con las necesidades del otro, preguntar y ajustar, según las posibilidades. Discriminar lo que es prioritario y necesario de lo que puede quedar a criterio de los gustos de cada uno, no decidir por el otro, y tratar de que las tareas sean el resultado de un acuerdo, de un consenso, o de una negociación.
 
¿Cómo entregarse a esa situación de dependencia? ¿Cómo crear las condiciones para que ese espacio de confianza necesaria no deteriore la relación sino la afiance?
Entre dos, o entre varios. Creando redes, cadenas de sostén. Poniendo palabras. No imponiendo, desde ninguna de las partes. Tratando de esclarecer qué se necesita, qué se espera, qué se puede o se quiere, en primera persona. Parece simple, pero es todo un desafío.

Raíces de Jardinero

de Daniel Venn - Paisajista -

Muchos de nosotros tenemos recuerdos de cuando eramos niños, de pasar horas jugando con la tierra, cortando hojitas y flores, y respirando sus olores, recuerdos que todavía hoy persisten muy intensos
 
 Y hasta ahora, cuando llega la primavera, nos viene un deseo irrefrenable de pasearnos por los pasillos angostos de algún vivero y delei...tarnos con todos esos colores y aromas, para seguramente llevarnos a casa algo de esa prodigiosa naturaleza. Señal de que el vínculo ancestral que tenemos con las plantas sigue aún vivo y fuerte. Esa sugerencia de una relación oculta entre el hombre y el vegetal que planteaba el poeta R. W. Emerson. Y luego... no sabemos bien qué hacer para mantener viva esa maravilla.
 
En parte porque la vida contemporánea nos ha llevado a ver a las plantas, bellas en su esencia, como otro objeto más de consumo, cosas decorativas, y por un instante olvidamos que son seres vivos, con necesidades biológicas básicas ¡como nosotros!, sin las cuales dejan de funcionar correctamente, enferman y mueren. Entonces nuestro desconocimiento nos hace reaccionar a veces exageradamente, o sin pensar. Lo habitual: las pasamos de agua, las paseamos por la casa, de adentro para afuera, y de la sombra al pleno sol. Y lo peor: les aplicamos todo tipo de remedios, venenos y fertilizantes químicos (a veces más costosos que la pobre planta) que la mayoría de las veces son totalmente innecesarios e inútiles para resolver el problema. Situación bastante tragicómica para un vínculo que debería ser más natural.
 
Desde éste espacio intentamos estrechar la relación entre la naturaleza y nosotros, espíritus algo agobiados por la vida tecnológica. Buscamos recuperar algo del vínculo fundamental entre nosotros, las plantas y la tierra, descartando el habitual estilo de hacer lo más fácil y lo más rápido, y parecernos más a aquellos jardineros de un pasado no tan lejano, que sabían cómo cuidar de sus plantas, conociendo las necesidades y ciclos de cada una, aprendiendo de la observación de sus signos y síntomas, los avisos de que algo anda mal, dándoles la tierra de cultivo adecuada, y regulando los riegos que necesitan.
 
Y después de un cierto tiempo, con la experiencia y el conocimiento aprendidos, poder prescindir de recetas y fórmulas tan simplistas como peligrosas, y restablecer un diálogo fluído y confiado con nuestras plantas, algo bastante más parecido a lo que hacemos con nuestras otras relaciones humanas.

 

viernes, 12 de septiembre de 2014

"Más por Menos" , te estamos esperando !!!

 
La colecta "Más por Menos", un acto de caridad
Viernes 12 de septiembre de 2014
 
Se realiza este fin de semana la 45ª edición, bajo el lema “Gracias por su ayuda”. La Comisión Episcopal llama a colaborar con generosidad y no permanecer indiferentes ante el hermano que sufre situaciones de pobreza y exclusión social.
La Comisión Episcopal de Ayuda a las Regiones Más Necesitadas exhortó a los argentinos a colaborar con generosidad y no permanecer indiferentes ante el hermano que sufre situaciones de pobreza y exclusión social, al convocar a la colecta anual Más por Menos, cuya 45ª edición, se realizará este fin de semana con el lema “Gracias por su ayuda”.



La campaña 2013, que tuvo al Papa Francisco como primer aportante, logró 21.130.197,97 pesos, cifra que significó un récord histórico de recaudación para esta iniciativa solidaria destinada a la promoción humana, social y pastoral en las regiones más necesitadas del país.
Los obispos de la comisión organizadora expresaron su esperanza de en que la colecta de este año vuelva a crecer tanto cuantitativa como cualitativamente, a pesar de la crisis.
Las 25 diócesis que integran el elenco de las más necesitadas en sus cinco prioridades son: Primera: Orán (Salta), Añatuya, San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña (Chaco), Humahuaca y Formosa. Segunda: Puerto Iguazú, Cafayate, Oberá, Santiago del Estero y Goya. Tercera: Concepción, Jujuy, Gregorio de Laferrere, Santo Tomé y Corrientes. Cuarta: Posadas, Resistencia, Cruz del Eje, Reconquista y Déan Funes. Quinta: Merlo-Moreno, La Rioja, Quilmes, San Miguel y Catamarca.
Fuente: Aica

miércoles, 10 de septiembre de 2014

La reflexión de un padre...

CARTA A UN HIJO

“Era una mañana como cualquier otra. Yo, como siempre, me hallaba de mal humor.

Te regañé porque te estabas tardando demasiado en desayunar, te grité porque no parabas de jugar con los cubiertos y te reprendí porque mastic...abas con la boca abierta.

Comenzaste a refunfuñar y entonces derramaste la leche sobre tu ropa. Furioso te levanté por el cabello y te empujé violentamente para que fueras a cambiarte de inmediato.

Camino a la escuela no hablaste. Sentado en el asiento del auto llevabas la mirada perdida. Te despediste de mi tímidamente y yo sólo te advertí que no te portaras mal.

Por la tarde, cuando regresé a casa después de un día de mucho trabajo, te encontré jugando en el jardín. Llevabas puestos tus pantalones nuevos y estabas sucio y mojado.

Frente a tus amiguitos te dije que debías cuidar la ropa y los zapatos; que parecía no interesarte mucho el sacrificio de tus padres para vestirte. Te hice entrar a la casa para que te cambiaras de ropa y mientras marchabas delante de mi te indiqué que caminaras erguido.

Más tarde continuaste haciendo ruido y corriendo por toda la casa.

A la hora de cenar arrojé la servilleta sobre la mesa y me puse de pie furioso porque no parabas de jugar. Con un golpe sobre la mesa grité que no soportaba más ese escándalo y subí a mi cuarto.

Al poco rato mi ira comenzó a apagarse.

Me di cuenta de que había exagerado mi postura y tuve el deseo de bajar para darte una caricia, pero no pude. Cómo podía un padre, después de hacer tal escena de indignación, mostrarse sumiso y arrepentido?

Luego escuché unos golpecitos en la puerta. ‘Adelante’... dije, adivinando que eras tú. Abriste muy despacio y te detuviste indeciso en el umbral de la habitación.

Te miré con seriedad y pregunté: ¿Te vas a dormir? ... ¿vienes a despedirte?

No contestaste. Caminaste lentamente con tus pequeños pasitos y sin que me lo esperara, aceleraste tu andar para echarte en mis brazos cariñosamente.

Te abracé..... y con un nudo en la garganta percibí la ligereza de tu delgado cuerpecito.

Tus manitas rodearon fuertemente mi cuello y me diste un beso suavemente en la mejilla.

Sentí que mi alma se quebrantaba.

'Hasta mañana papito' me dijiste.

¿Qué es lo que estaba haciendo?

¿Por qué me desesperaba tan fácilmente?

Me había acostumbrado a tratarte como a una persona adulta, a exigirte como si fueras igual a mí y ciertamente no eras igual.

Tu tenías unas cualidades de las que yo carecía: eras legítimo, puro, bueno y sobretodo, sabias demostrar amor.

¿Por qué me costaba tanto trabajo?,

¿Por qué tenía el hábito de estar siempre enojado?

¿Qué es lo que me estaba aburriendo?

Yo también fui niño.

¿Cuándo fue que comencé a contaminarme?

Después de un rato entré a tu habitación y encendí con cuidado una lámpara.

Dormías profundamente.

Tu hermoso rostro estaba ruborizado, tu boca entreabierta, tu frente húmeda, tu aspecto indefenso como el de un bebé.

Me incliné para rozar con mis labios tu mejilla, respiré tu aroma limpio y dulce.

No pude contener el sollozo y cerré los ojos.

Una de mis lágrimas cayó en tu piel. No te inmutaste.

Me puse de rodillas y te pedí perdón en silencio.

Te cubrí cuidadosamente con las cobijas y salí de la habitación........

Algún día sabrás que los padres no somos perfectos, pero sobre todo, ojalá te des cuenta de que, pese a todos mis errores, te amo más que a mi vida.”

 
Foto: CARTA A UN HIJO

“Era una mañana como cualquier otra. Yo, como siempre, me hallaba de mal humor.

Te regañé porque te estabas tardando demasiado en desayunar, te grité porque no parabas de jugar con los cubiertos y te reprendí porque masticabas con la boca abierta.

Comenzaste a refunfuñar y entonces derramaste la leche sobre tu ropa. Furioso te levanté por el cabello y te empujé violentamente para que fueras a cambiarte de inmediato.

Camino a la escuela no hablaste. Sentado en el asiento del auto llevabas la mirada perdida. Te despediste de mi tímidamente y yo sólo te advertí que no te portaras mal.

Por la tarde, cuando regresé a casa después de un día de mucho trabajo, te encontré jugando en el jardín. Llevabas puestos tus pantalones nuevos y estabas sucio y mojado.

Frente a tus amiguitos te dije que debías cuidar la ropa y los zapatos; que parecía no interesarte mucho el sacrificio de tus padres para vestirte. Te hice entrar a la casa para que te cambiaras de ropa y mientras marchabas delante de mi te indiqué que caminaras erguido.

Más tarde continuaste haciendo ruido y corriendo por toda la casa.

A la hora de cenar arrojé la servilleta sobre la mesa y me puse de pie furioso porque no parabas de jugar. Con un golpe sobre la mesa grité que no soportaba más ese escándalo y subí a mi cuarto.

Al poco rato mi ira comenzó a apagarse.

Me di cuenta de que había exagerado mi postura y tuve el deseo de bajar para darte una caricia, pero no pude. Cómo podía un padre, después de hacer tal escena de indignación, mostrarse sumiso y arrepentido?

Luego escuché unos golpecitos en la puerta. ‘Adelante’... dije, adivinando que eras tú. Abriste muy despacio y te detuviste indeciso en el umbral de la habitación.

Te miré con seriedad y pregunté: ¿Te vas a dormir? ... ¿vienes a despedirte?

No contestaste. Caminaste lentamente con tus pequeños pasitos y sin que me lo esperara, aceleraste tu andar para echarte en mis brazos cariñosamente.

Te abracé..... y con un nudo en la garganta percibí la ligereza de tu delgado cuerpecito.

Tus manitas rodearon fuertemente mi cuello y me diste un beso suavemente en la mejilla.

Sentí que mi alma se quebrantaba.

'Hasta mañana papito' me dijiste.

¿Qué es lo que estaba haciendo?

¿Por qué me desesperaba tan fácilmente?

Me había acostumbrado a tratarte como a una persona adulta, a exigirte como si fueras igual a mí y ciertamente no eras igual.

Tu tenías unas cualidades de las que yo carecía: eras legítimo, puro, bueno y sobretodo, sabias demostrar amor.

¿Por qué me costaba tanto trabajo?,

¿Por qué tenía el hábito de estar siempre enojado?

¿Qué es lo que me estaba aburriendo?

Yo también fui niño.

¿Cuándo fue que comencé a contaminarme?

Después de un rato entré a tu habitación y encendí con cuidado una lámpara.

Dormías profundamente.

Tu hermoso rostro estaba ruborizado, tu boca entreabierta, tu frente húmeda, tu aspecto indefenso como el de un bebé.

Me incliné para rozar con mis labios tu mejilla, respiré tu aroma limpio y dulce.

No pude contener el sollozo y cerré los ojos.

Una de mis lágrimas cayó en tu piel. No te inmutaste.

Me puse de rodillas y te pedí perdón en silencio.

Te cubrí cuidadosamente con las cobijas y salí de la habitación........

Algún día sabrás que los padres no somos perfectos, pero sobre todo, ojalá te des cuenta de que, pese a todos mis errores, te amo más que a mi vida.”

(FOTO ILUSTRATIVA  EXTRAÍDA DE LA WEB)
 

Nuestra Generación...

A LOS NACIDOS ENTRE 1970 Y 1987

 Somos una generación especial y nos denominaron la generación X y como no si nuestra infancia estuvo llena de cambios. Somos la última generación que jugaba en la calle ...y en los recreos del colegio a las bolitas, a el escondite, somos la primera generación que jugó con videojuegos, fuimos a parques de atracciones y vimos caricaturas a color.
Fuimos los últimos en grabar canciones de la radio en casettes (como olvidarlo si mientras se grababa en algunos casos no podíamos ni hablar) y vimos películas en versión Beta y VHS PERO orgullosos pioneros del personal stereo y los CD's.

Cuántos veíamos "Salvado por la Campana" (con todo y Screech), Beverly Hills 90210.

Nosotros vimos la caída de torres gemelas y también vimos caer el muro de Berlín.

Aprendimos a utilizar los ordenadores antes que nuestros padres y abuelos, y sobre todo antes de todos esos niños cerebritos de hoy en día y nunca vimos a los que no sabían usar los ordenadores como una especie de "retardados" como sucede hoy.

Jugamos con el Double Dragon, Strett Fighter, empezamos el Mortal Kombat, el tetris, el Mario Bross, nos pegabamos a la tele a mirar Hugo y como otros jugaban desde sus casas usando el telefono de red fija!! vimos los anuncios de los primeros celulares (que parecían ladrillos) y creímos que Internet sería un mundo libre.

Somos la Generación de Xuxa, Robotech, Gi Joe, Los Halcones Galácticos, los ThunderCats, los Transformers, He-Man y las Tortugas Ninja, Del Correcaminos, Los Supercampeones, Espartaco, Mazinger, de los Pitufos, La Pantera Rosa, Los Picapiedras, El pájaro loco, Candi Candi, Remi y Marco.

Los que crecieron escuchando a Madonna, Michael Jackson y Guns N'Roses, New Kids on the block, Por supuesto en ver y vivir los primeros VIDEOS MUSICALES , Los Locomía y sus abanicos.

La última generación de las botellas de litro de Coca-Cola familiar cuando un litro alcanzaba para toda la familia!!

Y los últimos en ser mandados a comprar en la bolsa de cuadritos.
Este mensaje está dedicado a las personas que nacieron entre 1970 y 1987.

La verdad es que no sé cómo hemos sobrevivido!!!!

Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos: viajábamos en autos sin cinturones de seguridad traseros, sin sillitas especiales y sin air-bag, hacíamos viajes de 10-12h y no sufríamos el síndrome de la clase turista. No tuvimos puertas con protecciones, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños.

Andábamos en bicicleta o patines sin casco, ni protectores para rodillas y
codos. Los columpios eran de metal y resbaladilla y con esquinas en punta oxidada .

No había celulares!!!!. Íbamos a clase cargados de libros y cuadernos, todo metido en una mochila o bolsón que rara vez tenía refuerzo para los hombros y mucho menos, ruedas!! Cuantos no recogimos del suelo nuestros útiles al romperse la mochila! Y el que tenia un pantalon marca Wrangler.

No tuvimos PlayStation, no había 99 canales de televisión, pantallas planas, sonido surround, mp3s, ipods, computadores e Internet, pero nos lo pasábamos de lo lindo tirándonos globos con agua, o jugando con los playmobil. Y nunca escuchamos sobre el calentamiento global.

No era necesario tener fotoblog, Hi5 o MySpace, Facebook, twitter, para saber si existíamos, bastaba con hacer bien fuerte la "silvada" del grupo o gritar fuera de la casa, en plena calle, para que toda la cuadra saliera de sus casas.

Éramos el zanahoria, la china, la flaca, la pecosa, el negro, el chato o cosas así, pero todos pertenecíamos al mismo grupo y por el apodo sabíamos de inmediato quien era (ahora serian zanahoriitax, shiina, flahkah, p'kosiita, neghhro y shatto). jjajajaja

Éramos responsables de nuestras acciones y acarreábamos con las
consecuencias, no había nadie para resolver eso. Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello.

¡FELICIDADES! Sobrevivimos a un mega cambio, ahora si tienes hijos, piensa por que no lo dejas hacer esas cosas si lo pasaste tan bien?

Pasa esto a otros que tuvieron la suerte de crecer como niños, recordemos lo bueno de la vida. Lo fácil que es ser felices, la grandeza de lo sencillo.

No necesitamos todas esas etiquetas, todas esas superficialidades, cosas, moviles, ropa... recordemos cómo ser niños, pero sobre todo, cómo ser libres !!!

sábado, 6 de septiembre de 2014

Autofidelidad...

 
Ser fiel contigo mismo

       La autofidelidad es la conducta correcta que debemos mantener en todo momento, es conocerse a sí mismo y ser coherente con lo que se dice y lo que se hace.

La mayoría de las veces pensamos que la fidelidad sólo se refiere al hecho de no traicionar a otras personas, pero lo cierto es que también existe la fidelidad con uno mismo, se trata de la autofidelidad. Todas las personas podemos desarrollar la autofidelidad, e incluso llegar a identificar aquellos aspectos de nosotros mismos que nos impiden ser lo que queremos ser y hacer. Es el valor que nos hace ser personas de una sola pieza, actuando siempre de acuerdo con nuestros principios y valores.

En definitiva, la autofidelidad es la firmeza personal con respecto a nuestros propios valores y creencias. El concepto de valor tiene que ver con lo que hace que un hombre sea ser humano, sin lo cual perdería la humanidad o parte de ella. El valor se refiere a una excelencia o a una perfección. Por ejemplo, se considera un valor decir la verdad y ser honesto; ser sincero en vez de ser falso.
Los valores son guías que dan determinada orientación a la conducta y a la vida de cada individuo y de cada grupo social hacia una vida más integral, los valores se adoptan, cobran forma y significado. En este sentido, cuando una persona posee todo este conjunto de valores, autoconocimiento y una personalidad definida, puede tener más claro el camino hacia la autofidelidad.

La autofidelidad es la conducta correcta que debemos mantener en todo momento, basada en lo que queremos y lo que hacemos, es actuar con autenticidad en todas las actividades que desempeñamos y ser fiel con nosotros mismos como seres humanos.

Con esta forma de ser podemos ser capaces de cumplir con mayor eficacia nuestras obligaciones, ser honesto y responsable en todos los aspectos de nuestra vida, pero sobre todo sin traicionar nuestras propias creencias y principios. La autofidelidad fortalece nuestras relaciones personales, nos construye como seres humanos, nos ayuda a ser sinceros, confiables y nos impulsa a ejercer un liderazgo positivo sobre nosotros mismos. La autofidelidad es un medio para fortalecer nuestro carácter, desarrollar la prudencia y un comportamiento verdaderamente auténtico ante nosotros mismos y ante los demás.

Como existe la autofidelidad, también existe la autoinfidelidad, que significa ir en contra de nuestros principios, violando nuestros verdaderos valores como seres humanos. En primera instancia, el problema de ser infiel consigo mismo es que somos muy susceptibles a la influencia de otras personas y lugares a los que asistimos; por temor callamos, evitamos contradecir la opinión equivocada o definitivamente hacemos lo posible por comportarnos según el ambiente para no quedar mal ante nadie.
No es posible formar nuestro propio criterio y carácter, si no somos capaces de defender los principios que rigen nuestra vida. Lo mejor es mantenerse firme, ser auténtico aún a costa del cargo, opinión o amistad que aparentemente está en juego. Claro que también hay que ponerse en los zapatos ajenos y hay que intentar decir las cosas sin herir a nadie, de hecho, se puede ser sincero sin lastimar a otras personas, pero lo que hay que controlar es no ir en contra de nosotros mismos con el objeto de complacer a otros.

Podemos suponer que actuando sobre la base de nuestras propias convicciones basta para ser fieles a nosotros mismos. La autofidelidad exige firmeza, es la sinceridad con uno mismo, es conocerse tal cual uno es y no olvidar la franqueza, que es simplemente la apertura y receptividad ante nuevos conocimientos, nuevas ideas y la capacidad que tenemos para cambiar.

Ser fiel a uno mismo significa conocerte muy bien, saber que talentos tienes, que dones, donde debes seguir potenciando esas virtudes, como también saber donde eres débil, que te afecta, como puedes convertir la debilidad en fortaleza, cuáles son tus valores, que sueños e ilusiones tienes, que te hace resonar y explotar de felicidad. Una vez que sepas todo eso, te has definido, has encontrado tu verdadera identidad, con lo que te convertirás en un Ser diferente y a partir de allí, podrás establecer y determinar con ilusión tus objetivos y metas, para hacerte una persona llena de luz.

SER COHERENTE CONMIGO MISMO
La coherencia con nosotros mismos requiere de voluntad para superar nuestro temor a ser "diferentes", con el deliberado deseo de ser mejores y ayudar a los demás a formar los valores en su vida. La coherencia exige también autoconocimiento (conocerse a sí mismo) para hacernos más firmes en nuestros principios, descubriendo su verdadero sentido y finalidad, lo que necesariamente nos lleva a ejercitarnos en los valores y vivirlos de manera natural.
Ser coherente con uno mismo es mostrar con hechos lo que decimos con las palabras que fluyen de nuestro pensamiento. Todo lo que decimos, hacemos, sentimos y pensamos debería ser exactamente igual o debería tener una relación muy estrecha, eso es coherencia. Ser coherente con uno mismo te traerá como consecuencia una vida equilibrada y llena de satisfacciones. Aquí no se trata de que te impongas una "vida correcta o ejemplar" para satisfacer a los demás con una forma de ser que no te pertenece en lo absoluto. La idea es que te sientas bien contigo mismo, que tus pensamientos, tus sentimientos, tus palabras y tus acciones sean el resultado de lo tú significas, no de lo que otros quieren que tú seas.

REVISA TU AUTOFIDELIDAD

Para saber con claridad si somos realmente fieles con nosotros mismos, es necesario saber con exactitud cómo está nuestra autofidelidad. Te sugiero que tomes un lápiz y papel para que comiences a reflexionar con lo siguiente:

* Examina si tus actitudes y palabras no cambian radicalmente según el lugar y las personas con quien estés. Asegúrate que en todo lugar todos tengan la misma imagen y opinión acerca de ti.

* Piensa que la fidelidad que exiges de los demás tenga la misma proporción de tu autofidelidad.

* Se prudente para elegir amistades, lugares y eventos. Así no tendrás que esconderte, mentir y comportarte en forma contraria a tus principios.

* Evita hacer trampa o cumplir con tus obligaciones a medias. Aunque sea lo más fácil y nadie se percate de ello por el momento.

* Revisa si lo que dices y haces se corresponde con lo piensas y sientes.

LA CLAVE ESTÁ EN EL AUTOCONOCIMIENTO
Es muy difícil que una persona sea fiel a sí misma si no sabe quién es, si no tiene claras sus metas en la vida, sus deseos o su vocación. Si nos preguntamos qué es lo que hace que nuestra vida tenga sentido, la respuesta a esta pregunta está en nuestro propio interior, en el lugar donde se encuentra nuestra verdadera esencia como ser humano, nuestro yo más profundo, nuestra vocación, la fuente de nuestra vitalidad y la fuerza que nos empuja en una dirección determinada.
Si no sabemos nada sobre nosotros mismos, no podemos conocernos lo necesario, es algo así como no conocer nuestra propia identidad. Cuando lo que hacemos con nuestra vida está de acuerdo con nuestro verdadero yo y estamos totalmente comprometidos con lo que hacemos, es entonces cuando nos sentimos más vivos y auténticos que nunca, porque nos estamos permitiendo ser quienes realmente somos y a expresarnos con toda nuestra intensidad.
La clave realmente está cuando comienzas a conocerte lo suficiente como para descubrir tu verdadera naturaleza y vocación, después es necesario luchar por realizarte de acuerdo con tu propio yo.
Comienza por afrontar tus sentimientos y hazte preguntas a ti mismo como por ejemplo; ¿Qué hago?, ¿Qué pienso?, ¿Qué siento?, ¿Qué quiero en realidad?
Saber responder a estas cuatro preguntas es fundamental porque nos ayuda a conectarnos con nosotros mismos, con nuestra propia esencia. Tenemos que aprender a estar en contacto con nuestros verdaderos sentimientos, reconocerlos, aceptarlos y trabajar con ellos para poder conocernos y saber valorarnos, esto nos lleva a la autofidelidad. Eso supone analizarnos a nosotros mismos, pensar e interpretar nuestro comportamiento.
SI SABES QUIÉN ERES, SABRÁS A DÓNDE VAS
Necesitarás meses o incluso años para encontrar el sentido de tu vida y el proceso de autoconocimiento que te durará toda la vida. Cuando una persona está siendo fiel a sí misma y está en su camino, encuentra más fácilmente aquello que necesita.
Algunos se lamentan, por ejemplo, de encontrarse siempre con las personas equivocadas que aparecen en su vida "por casualidad", que son siempre el mismo tipo de gente inapropiada, con quienes no se sienten a gusto y que nada tienen que aportarle. No sólo en las relaciones, sino también en el aspecto laboral y en otras muchas áreas de sus vidas, la mala suerte parece perseguirles hagan lo que hagan. Lo que sucede es que todo lo que encuentran en su camino se parece a ellos, es como un espejo.
En cambio, quien conoce su camino está siendo fiel a sí mismo y está mostrando al mundo su verdadero rostro, no un yo falso, por lo que no es extraño que atraiga a un tipo de personas que hacen que se sienta bien y le aporten algo. Por lo tanto, el principal indicador de que no estamos en el lugar correcto es esa sensación de que nada de lo que nos sucede, sea bueno o malo, es adecuado para nosotros y nuestro crecimiento, por lo tanto, no sentimos nada más que un estancamiento inútil y vacío. Es el momento de comenzar a conocernos y valorarnos, de esta manera tendremos la oportunidad de encontrar en la vida lo que queremos, lo que se parece a nosotros. Conócete a ti mismo y sabrás cuál es tu camino.

debemos confiar en lo que somos, que cada uno es lo que es, y eso no significa SER hay que descubrir quienes somos, cuál es nuestra esencia y que tenemos para aportar, así lo potenciamos y podemos avanzar hacia una vida plena, llena de luz y fidelidad.
Te invito a confiar en ti mismo, convencete de que tienes muchas virtudes, no prestes atencion a lo que otros dicen de ti. descubre tu esencia y se fiel a ti mismo.
PENSAMIENTO: "El hombre no ha sabido organizar un mundo para sí mismo y es un extraño en el mundo que él mismo ha creado".

Bach, Richard: "Tu única obligación en cualquier período vital consiste en ser fiel a ti mismo".

Lic Maria Eugenia Hassan
Directora de Conductas de Exito
Asesora personal, comunicacional y organizacional
Life Coach

jueves, 4 de septiembre de 2014

Un niño de 4 años...

¿QUE DEBE SABER UN NIÑO DE 4 AÑOS?
(Lic. Miriam I Martínez)

1.Debe saber que lo quieren por completo, incondicionalmente y en todo momento.

2. Debe saber que está a salvo y además cómo mantenerse a salvo en lugares públicos, con otra gente y en distintas situaciones. Debe saber que tiene que fiarse de su instinto cuando conozca a alguien y que nunca tiene que hacer algo que no le parezca apropia...do, se lo pida quien se lo pida. Debe conocer sus derechos y que su familia siempre lo va a apoyar.

3. Debe saber reír y utilizar su imaginación. Debe saber que nunca pasa nada por pintar el cielo de color naranja o dibujar gatos con seis patas.

4. Debe saber lo que le gusta y tener la seguridad de que se le va a dejar dedicarse a ello. Si no le apetece nada aprender los números, sus padres tienen que darse cuenta de que ya los aprenderá, casi sin querer, y dejar que en cambio se dedique a las naves espaciales, los dinosaurios, a dibujar o a jugar en el barro.

5. Debe saber que el mundo es mágico y él también. Debe saber que es fantástico, listo, creativo, compasivo y maravilloso. Debe saber que pasar el día al aire libre haciendo collares de flores, pasteles de barro y casitas de cuentos de hadas es tan importante como aprender los números. Mejor dicho, mucho más.

PERO MÁS IMPORTANTE ES LO QUE DEBEN SABER LOS PADRES:

1.Que cada niño aprende a andar, hablar, leer y hacer cálculos a su propio ritmo, y que eso no influye en absoluto en cómo de bien ande, hable, lea o haga cálculos después.

2. Que el factor que más influye en el buen rendimiento académico y las buenas notas en el futuro no son los manuales, ni las guarderías elegantes, ni los juguetes caros, sino que mamá o papá dediquen un rato cada día o cada noche (o ambos) a compartir momentos de juego, lectura, dibujos y risas con sus hijos.

3. Que ser el niño más listo o más estudioso de la clase nunca ha significado ser el más feliz. Estamos tan obsesionados por tratar de dar a nuestros hijos todas las "ventajas" que lo que les estamos dando son unas vidas tan pluriempleadas y llenas de tensión como las nuestras. Una de las mejores cosas que podemos ofrecer a nuestros hijos es una niñez sencilla y despreocupada.

4. Que nuestros niños merecen vivir rodeados de libros, naturaleza, utensilios artísticos y, lo más importante, libertad para explorarlos. La mayoría de nosotros podríamos deshacernos del 90% de los juguetes de nuestros hijos y no los echarían de menos, pero algunos son importantes: juguetes creativos como los LEGO y los de encastre, una buena cantidad de témperas y plastilinas, los instrumentos musicales, los disfraces, y libros y más libros. Necesitan libertad para explorar con estas y otras cosas, amasar pan y ponerlo todo perdido, usar pintura, plastilina y purpurina en la mesa de la cocina mientras hacemos la cena aunque lo salpiquen todo, tener un rincón en el jardín en que puedan arrancar la hierba y hacer un cajón de barro.

5. Que nuestros hijos necesitan tenernos más. Hemos aprendido tan bien eso de que necesitamos cuidar de nosotros mismos que algunos lo usamos como excusa para que otros cuiden de nuestros hijos. Claro que todos necesitamos tiempo para un baño tranquilo, ver a los amigos, un rato para despejar la cabeza y, de vez en cuando, algo de vida aparte de los hijos. Pero vivimos en una época en la que las revistas para padres recomiendan que tratemos de dedicar 10 minutos diarios a cada hijo y prever un sábado al mes dedicado a la familia. ¡Qué horror! Nuestros hijos necesitan la Nintendo, los ordenadores, las actividades extraescolares, las clases de ballet, fútbol e inglés mucho menos de lo que nos necesitan a NOSOTROS. Necesitan a unos padres que se sienten a escuchar su relato de lo que han hecho durante el día, unas madres que se sienten a hacer manualidades con ellos, padres y madres que les lean cuentos y hagan tonterías con ellos. Necesitan que demos paseos con ellos en las noches de primavera sin importarnos que el pequeñajo vaya a 150 metros por hora. Tienen derecho a ayudarnos a hacer la cena aunque tardemos el doble y trabajemos el doble. Tienen derecho a saber que para nosotros son una prioridad y que nos encanta verdaderamente estar con ellos.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Sólo por Amor

SOLO POR AMOR
Cuentos para pensar
Jorge Bucay


Camino por mi camino.
Mi camino es una ruta con un solo carril, el mío.
A mi izquierda un muro eterno, separa mi camino del camino de alguien que transita a mi lado, del otro lado del muro.
De vez en cuando en este muro hay un agujero, una ventana, una hendidura... y puedo mirar hacia el camino de mi vecino o vecina.
Un día mientras camino, creo ver, del otro lado del muro, una figura que pasa a mi ritmo, en mi misma dirección.
Miro esa figura: es una mujer, es hermosa.
Ella también me ve. Me mira.
La vuelvo a mirar.
Le sonrío... y me sonríe.
Un momento después ella sigue andando su camino y yo apuro la marcha porque espero ansiosamente la próxima oportunidad de cruzarme con esa mujer.
En la próxima ventana me detengo un minuto.
Cuando ella llega, nos miramos a través de la ventana.
Parece tan encantada conmigo como yo con ella.
Le digo por señas lo mucho que ella me agrada.
Me contesta por señas. No sé si significan lo mismo que las mías, pero intuyo que ella entiende lo que quiero decirle.
Siento que me quedaría un largo rato mirándola y dejándome mirar, pero sé que mi camino continúa...
Me digo que más adelante en el camino, habrá seguramente una puerta y quizás pueda yo cruzar a encontrarme con ella.
Nada da más certeza que el deseo, así que me apuro por encontrar la puerta que imagino.
Empiezo a correr con la vista clavada en el muro.
Un poco más adelante la puerta aparece.
Allí está del otro lado, mi ahora deseada y amada compañera, esperando, esperándome.
Le hago un gesto, ella me devuelve un beso en el aire.
Me hace una seña como llamándome. Es todo lo que necesito.
Emprendo contra la puerta para reunirme con ella, de su lado del muro.
La puerta es muy estrecha, paso una mano, paso el hombro, hundo un poco la panza, me retuerzo un poquito sobre mí mismo, casi consigo pasar mi cabeza pero mi oreja derecha se queda trabada.
Empujo.
No hay caso, no pasa.
Y no puedo usar mi mano para torcerla, porque no podría poner ni un dedo allí...
No hay espacio para pasar con mi oreja, así que, tomo una decisión...
(Porque mi amada está allí, y me espera...).
(Porque es la mujer que siempre soñé y me llama...)
... Saco una navaja de mi bolsillo y de un sólo tajo rápido, me animo a darme un corte en la oreja para que mi cabeza pase por la puerta.
Y tengo éxito, mi cabeza consigue pasar...
Pero después de mi cabeza, veo que es mi hombro el que queda trabado.
La puerta, no tiene la forma de mi cuerpo.
Hago fuerza, pero no hay remedio, mi mano y mi cuerpo han pasado, pero mi otro hombro y mi otro brazo no pasan...
Ya nada me importa, así que...
Retrocedo, y sin pensar en las consecuencias, tomo envión y fuerzo mi paso por la puerta.
Al hacerlo, el golpe desarticula mi hombro y el brazo queda colgando como sin vida, pero ahora, afortunadamente, en una posición tal que no puedo atravezar la puerta...
Ya casi... casi, estoy del otro lado.
Justo cuando estoy a punto de terminar de pasar por la hendidura, me doy cuenta de que mi pie derecho se ha quedado enganchado del otro lado.
Por mucho que fuerzo y me esfuerzo, no puedo pasarlo.
No hay caso, la puerta es demasiado angosta para que mi cuerpo entero pase por ella.
Demasiado angosta, no pasan mis dos pies...
No lo dudo. Estoy ya casi al alcance de mi amada.
No puedo echarme atrás... Así que, agarro el hacha, y apretando los dientes, doy el golpe y desprendo la pierna.


Ensangrentado, a los saltos, apoyado en el hacha y con el brazo desarticulado, con una oreja y una pierna menos, me encuentro con mi amada.


Le digo:


- Aquí estoy. Por fin he pasado. Me miraste, te miré, me enamoré. He pagado todos los costos por ti... Todo vale en la guerra y el amor. No importan los sacrificios... valían la pena si eran para encontrarse contigo... para poder seguir juntos... juntos para siempre...


Ella me mira, se le escapa una mueca y me dice:


- Así no, así no quiero... A mí me gustabas cuando estabas entero.

Tristeza y Furia

 
LA TRISTEZA Y LA FURIA
 


En un reino encantado donde los hombres nunca pueden llegar, o quizás donde los hombres transitan eternamente sin darse cuenta...
En un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas...

Había una vez...
Un estanque maravilloso.
Era una laguna de agua cristalina y pura donde nadaban peces de todos los colores existentes y donde todas las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente...
Hasta ese estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse haciéndose mutua compañía, la tristeza y la furia.

Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas, las dos, entraron al estanque.
La furia, apurada (como siempre está la furia), urgida -sin saber por qué- se baño rápidamente y más rápidamente aún salió del agua...

Pero la furia es ciega, o por lo menos, no distingue claramente la realidad, así que desnuda y apurada, se puso, al salir, la primera ropa que encontró...

Y sucedió que esa ropa no era la suya, sino la de la tristeza...

Y así vestida de tristeza, la furia se fue.

Muy calma, y muy serena, dispuesta como siempre, a quedarse en el lugar donde está, la tristeza terminó su baño y sin ningún apuro (o mejor dicho sin conciencia del paso del tiempo), con pereza y lentamente, salió del estanque.

En la orilla encontró que su ropa ya no estaba.

Como todos sabemos, si hay algo que a la tristeza no le gusta es quedar al desnudo, así que se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.

Cuentan que desde entonces, muchas veces uno se encuentra con la furia, ciega, cruel, terrible y enfadada, pero si nos damos el tiempo de mirar bien, encontramos que esta furia que vemos, es sólo un disfraz, y que detrás del disfraz de la furia, en realidad... está escondida la tristeza.


Del libro Cuentos para pensar. de Jorge Bucay

martes, 2 de septiembre de 2014

Relación padres-escuela

La difícil relación padres-escuela

 
"La relación padres-escuela a veces es difícil. La familia es el agente educativo primario y primordial; es por ello que no debe sacarse de encima los niños depositándolos por unas varias horas en la escuela, tranfiriéndole, a la misma, responsabilidades, obligaciones o quehaceres que son propios del seno familiar."
Esto es lo que suele preocuparnos a los docentes y a los equipos de conducción en el cotidiano vivir dentro de los establecimientos educativos.
La buena relación, o una cordial relación entre padres y escuela es fundamental en el proceso educativo, ya que las relaciones humanas de la escuela  no se reducen a una mera relación pública con las familias, el día de la inscripción. Porque eso es lo que a veces ocurre, los conocemos o tenemos un contacto con los padres ese día y no los volvemos a ver más hasta el último día de clases, ya que ni siquiera asisten el día programado para la entrega dse boletines. Así se produce un gran vacío porque los docentes preparamos un encuentro con expectativas, deseos para compartir, críticas constructivas, objetivos, etc. Y nos sentimos muchas veces fracasados frente al ausentismo. Cómo pensar que de 25 alumnos de un grado solo asistan a una reunión, que es una entrega de boletines, 3 o 4 padres. Es muy triste.
Lo mismo pasa con respecto al encuentro que se hace desde algún tiempo "Padres con la escuela" donde solemos preparar un trabajo especial, muchas veces junto con los chicos, para compartir con sus padres.
Es una pena muy grande la que uno siente como docente, como parte de la comunidad educativa, y también uno siente pena por los mismos niños, quienes aportan mucho, sobre todo cuando ven que estamos con ellos, trabajamos por y con ellos.
En pocas palabras la escuela es un centro educativo donde convergen numerosas inquietudes que no solo deben ser inquietudes de docentes y alumnos sino que también deben ser inquietudes del estado, la comunidad, los padres. De allí deberían surgir iniciativas educativas y culturales.
Debería existir un desenvolvimiento integral que implique una relación más estrecha.
Considero importante que el proyecto educativo de cada escuela contemplara un papel para los padres. Tal vez de temas claves como la enseñanza de educación sexual o contra las drogas. Convendría recabar la opinión de los padres y darles una información anticipada de lo que se va a tratar para que luego lo pudieran continuar en la casa.
Hay mucho por hacer, mucho se puede lograr en pos de lo mejor para nuestros niños, que son el futuro. De nosotros depende llevar adelante una buena educación comprometida, responsable y de la mano de padres, comunidad, sociedad en su conjunto y muy comprometidos con la tarea de la escuela.